movilización, sin conocer la respuesta serbia? y iv) ¿la movilización total del 30 de julio fue decidida con el objeto de iniciar una guerra general?16. En los párrafos siguientes se analizarán las dos últimas cuestiones, porque son las más relevantes para el inicio de la guerra, especialmente vistas en contraposición a las acciones de Berlín. Pese a las dificultades para comprender el proceso de toma de decisiones en el imperio ruso, se sabe que antes del vencimiento del plazo del ultimátum austriaco sobre Serbia (notificado el 23 de julio, con vencimiento en 48 horas), el Consejo de Ministros ruso, en una reunión del 24 de julio, tomando en cuenta la amenaza del establecimiento de un protectorado de Austria sobre Belgrado y el apoyo alemán a los Habsburgo, había decidido apoyar a su satélite eslavo con una postura firme antes que conciliadora17. Esa actitud aseguraba un eventual choque con Viena y hacía muy probable el conflicto con Berlín. En parte por las consideraciones de la amenaza austriaca sobre Serbia, en parte para solucionar el problema de la lentitud del transporte ruso, San Petersburgo ordenó la movilización preliminar antes de conocer la respuesta serbia a Austria, el 25 de julio, la cual fue ejecutada en la madrugada del 26 de julio: se tomaron pasos como el llamamiento del personal ferrocarrilero, el traslado de tropas hacia las fronteras con los Habsburgo y Alemania y la activación de parte de las reservas. Estas acciones, ordenadas antes de que se conociera la respuesta serbia al ultimátum austriaco, fueron las más significativas de entre todas las potencias hasta esa fecha. La orden rusa de movilización general del 30 de julio fue posterior a la declaración de guerra austriaca sobre Serbia del 28 de julio y al intercambio de fuego cerca de Belgrado el 29 de julio, pero fue la primera entre todas las potencias. La movilización fue impulsada por los reportes exagerados de las acciones austriacas sobre Belgrado y la advertencia alemana a San Petersburgo de que la continuación de la movilización parcial rusa del 29 de julio recibiría una respuesta armada. Sin embargo, Lieven sostiene que las acciones de Rusia no precipitaron la guerra, sino que fueron la respuesta al apoyo alemán a Austria y que era conocido que ningún gobierno ruso podría aceptar que se humillara a Serbia. A su entender, el tamaño de Rusia y la lentitud de su sistema ferroviario hacían necesaria la movilización temprana, del mismo modo que la posición amenazante de Alemania hizo lo propio con la movilización general. Luego de 1991, tras la disolución de la Unión Soviética, aparece evidencia en los exarchivos soviéticos de que Rusia pudo haber otorgado a 35
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