El Perú y la Primera Guerra Mundial

incorpore las acciones de ambas potencias sin premisas que las tergiversen. Sin embargo, a diferencia de los archivos puestos a disposición de los historiadores por las otras potencias, en el caso ruso las limitaciones de acceso al acervo documentario han impedido considerar por qué la respuesta rusa en 1914 fue tan agresiva en comparación con las crisis previas. Debe tenerse en cuenta que la derrota rusa en la guerra con Japón de 1904-1905 supuso un trauma para el imperio zarista: era la primera potencia europea en ser derrotada por una de las naciones emergentes de ultramar, con excepción del caso de la débil España frente a EE.UU. La mala conducción de la guerra, y la eventual derrota, fue una de las causas de la revolución de 1905, diez meses de desorden iniciados con la masacre del Palacio de Invierno en enero, con crecientes desmanes y revueltas en la primavera y verano boreales, para llegar a la ola de huelgas de octubre, hicieron posible lograr la promesa de Nicolás II de una constitución liberal y la formación de los primeros sóviets —asambleas— de obreros (Carr, 1977, pp. 57-80; Figes, 1998, pp. 173-212). En términos relativos, en 1914 era sumamente difícil evaluar el poder ruso, aunque la idea de su gran capacidad demográfica era persistente. Sin embargo, pese a que su ejército tenía más de un millón de soldados y cinco millones de reservistas, su atraso económico e industrial era un lastre considerable. Los cimientos del Estado y la sociedad rusos no eran suficientes para cubrir las necesidades de una guerra entre grandes potencias por mucho tiempo y, pese a la expansión de su capacidad industrial durante la Gran Guerra, los desbalances entre los requerimientos militares y la estabilidad económica y social fueron muy severos para una nación con el estado de desarrollo de la Rusia de 1914-1918 (Kennedy, 1984, pp. 16-17). De hecho, sí era conocido que la política interna rusa se iba volviendo cada vez más inestable y para el imperio ruso la guerra fue finalmente un factor desencadenante de la revolución de 1917. Como recuerda McMeekin, la Gran Guerra y la Gran Revolución deben ser estudiadas conjuntamente. Entre las preguntas sobre el rol del gobierno ruso en la gestación de la crisis que la historiografía no ha logrado responder están: i) ¿qué tanto conocía San Petersburgo del plan para asesinar a Francisco Fernando, y su grado de control sobre el terrorismo nacionalista serbio?; ii) ¿cuál era el tenor de la visita de Estado del presidente francés a mediados de julio?; iii) ¿por qué el 24 y 25 de julio Rusia inició los preparativos para la 34

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