El Perú y la Primera Guerra Mundial

frontera por la retaguardia. En el este, el ejército alemán se mantendría a la defensiva hasta que las fuerzas victoriosas en Francia se sumaran en una campaña final contra Rusia. En la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871), que marcó el paso final en la unificación alemana, Moltke planteó una guerra limitada defensiva que logró forzar negociaciones diplomáticas. En la Primera Guerra Mundial, el alto mando alemán, liderado por el sobrino de Moltke, siguió el plan Schlieffen, una guerra total ofensiva en etapas sucesivas en los dos frentes. El nuevo plan requería la victoria total, la eliminación del adversario; mientras que la estrategia anterior inducía a la otra parte a solucionar el conflicto mediante la diplomacia. El plan Schlieffen tenía además muchos riesgos y requería la satisfacción de muchas variables para funcionar. Entre otras, tanto Francia como Rusia debían ser beligerantes, porque la neutralidad de uno de ellos impediría, en principio, un ataque alemán (un ataque alemán sobre una Bélgica no beligerante para atacar a una Francia igualmente no beligerante sería intolerable para la política doméstica del Reich); y Rusia debía movilizarse lentamente, hipótesis que San Petersburgo intentó superar con las premovilizaciones. En 1914 la nueva estrategia llevó la guerra al frente occidental cuando ni Francia ni Alemania tenían ningún interés inmediato en la crisis balcánica. Es paradójico, y trágico, que el plan Schlieffen hiciera necesaria una guerra en dos frentes, exactamente el escenario que Bismarck y Moltke buscaban evitar. Taylor arguye que habría sido mejor para Alemania atacar a Rusia, respetar la neutralidad belga, con lo que se habría podido asegurar a su turno la neutralidad inglesa, y eventualmente negociar condiciones de paz con una Francia aislada (Taylor, 1954, p. 549). Con todo, la nueva estrategia estuvo a punto de funcionar, al punto que se requirió de un esfuerzo largamente mayor al previsto por los planificadores franceses para detener el ataque alemán. En 1939, la ofensiva alemana sobre Francia, que pulverizó las defensas fronterizas, se dio tras haber negociado la neutralidad rusa en el frente oriental, señal de que el alto mando germánico había tomado nota de los riesgos de la guerra en dos frentes. Concentrarse en el plan Schlieffen es indispensable para examinar la crisis y las motivaciones de su actor principal, Alemania, en 1914. Para Berlín, cualquier movilización que eventualmente forzara a Alemania a hacer lo propio contra Francia equivaldría a una guerra general, porque la llevaría a poner en marcha el plan Schlieffen. En puridad, para Alemania no existían dos momentos llamados «movilización» y «ataque»: se trataba 31

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