El Perú y la Primera Guerra Mundial

después llevó a la movilización alemana y francesa a la frontera común. La crisis finalmente fue desactivada en la conferencia de Algeciras de 1906, en la que se consagró la mayor injerencia francesa en Marruecos, pero también se preservó formalmente su independencia. En el ámbito de las alianzas, Alemania había buscado mostrar a los franceses que, desactivada Rusia por sus problemas internos, no podía confiar en el apoyo británico. El efecto fue el contrario: Londres y París iniciaron intercambios militares y dieron por superados sus incidentes coloniales, especialmente en Egipto; a la par que se consolidó el vínculo franco-ruso. De otro lado, Austria probó ser un aliado poco eficaz para Alemania, que se encontró crecientemente aislada. Entre 1907 y 1908 hubo otros desarrollos importantes. Al percibir su propia debilidad e incentivada por Francia, Rusia procuró acercarse a Inglaterra, llegando en 1907 a una entente que puso fin a los problemas coloniales ruso-británicos en el Tíbet, Afganistán y Persia. En 1908, Austria anexó Bosnia-Herzegovina, sin consultarlo previamente con Berlín, lo cual provocó una conmoción en los nacionalistas serbios y la élite rusa. Debe comprenderse que la actitud de Belgrado frente a Austria fue muy veleidosa, pues osciló entre ser un satélite Habsburgo y vincularse con los «hermanos eslavos» de San Petersburgo. De hecho, a inicios del siglo XX hubo una rebelión en Serbia que acabó con la predominancia austriaca en Belgrado y en cuyo proceso fueron asesinados los reyes serbios. Ante la anexión de Bosnia, el nacionalismo serbio debió aceptarlo como un hecho consumado y Rusia no pudo intervenir en los Balcanes por su debilidad coyuntural. Sin embargo, la acción austriaca dejó una herencia de tensiones sin resolver: Francisco Fernando sería asesinado en Sarajevo, la capital bosnia, en cuyas calles hay todavía una placa conmemorativa del atentado; y el gobierno de San Petersburgo no estaría dispuesto a tolerar nuevamente el unilateralismo de los Habsburgo en los asuntos eslavos. Posteriormente, las tensiones en Marruecos continuaron escalando con la movilización de tropas francesas en 1911, en un claro intento de ocupación. Alemania envió una nave de guerra al Mediterráneo, que atracó en el puerto de Agadir, y demandó compensaciones territoriales en el Congo francés a cambio de aceptar la pretensión francesa. Londres volvió a apoyar a París y Alemania recibió un espacio sin mayor valor en el centro de África. La crisis aceleró la carrera armamentista, dio mayor impulso al planeamiento militar conjunto anglo-francés, aisló todavía más 22

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