El Perú y la Primera Guerra Mundial

sin control ni orden, entre embajadores, ministros y funcionarios. Era poco claro a quién le correspondía tomar las decisiones, tanto a nivel organizacional como legal. No se sabía a nombre de quién hablaba la prensa o cuán susceptibles a su presión eran los tomadores de decisiones. Estos son problemas que hoy subsisten en diverso grado, pero que en 1914 eran particularmente graves, con esta caótica multiplicidad de voces que generó incertidumbre y que tuvo mucho que ver con la forma en que se respondió al asesinato de Francisco Fernando en cada país y en cada estamento (Clark, 2013, pp. 168-170). Es por ello que Clark prefiere perder de vista el «por qué» para concentrarse en el «cómo» se inició la guerra. Es en la sucesión de eventos, en el «cómo», que se podrá encontrar respuestas más completas, sutiles y satisfactorias para el «por qué». 3. LA CULPA Y LA HISTORIOGRAFÍA Entre las primeras reflexiones sobre las causas de la Gran Guerra destacan la interpretación de la Rusia revolucionaria, el nuevo régimen ruso que había derrocado al zar y hecho la paz con Alemania, y la de las potencias que vencieron a Alemania. Para intelectuales socialistas como Vladimir Lenin o Rosa Luxemburgo, el imperialismo fue el causante de la guerra, propuesta que ya no es considerada válida en la historiografía, excepto, claro está, para cierta posición ideológica5. La acusación genérica del imperialismo de las potencias pasó a una acusación específica contra una de ellas, Alemania, plasmada en la sección sobre la culpabilidad alemana del Tratado de Versalles, que formalmente puso fin a la guerra con Berlín6. El estudio de la Gran Guerra siempre ha estado condicionado por la idea de la culpa alemana, ya sea para afirmarla, matizarla o refutarla. Para los diplomáticos del siglo XIX pensar la guerra en términos de culpabilidad habría sido inadmisible: las guerras eran herramientas políticas, eventos recurrentes que formaban parte del devenir de la política internacional. De acuerdo con Hamilton y Herwig: Prácticamente todas las potencias veían la guerra no como inmoral o como un acto de desesperación […]. Alemania e Italia llegaron a ser Estados nacionales a través de la guerra. Con la excepción de Austria-Hungría, cada una de las potencias de 1914 había iniciado guerras coloniales […]. La Gran Bretaña de la reina Victoria era tal vez el ejemplo más notorio, habiendo iniciado campañas militares durante cada uno de los años de su largo reinado (1837-1901) (2010, p. 229). 17

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