europeas, que deja lugar a actores extracontinentales que se posicionan y consolidan a lo largo del siglo XX, hasta nuestros días, como es el caso de los Estados Unidos. 8. LA GRAN GUERRA Y EL PERÚ Las consecuencias de la Gran Guerra —su impacto en el orden internacional, las tendencias generales a las que nos hemos referido de la posguerra en las relaciones internacionales— alcanzan al Perú, que recibe la influencia de las potencias e ideologías imperantes en dicho contexto: el impulso del internacionalismo wilsoniano, la opinión pública, los movimientos sociales. El Perú fue miembro fundador de la Sociedad de Naciones, e incluso el caso de Leticia154 fue ventilado en este foro en la década de 1930. Sin embargo, las consecuencias inmediatas y más visibles las encontramos en el ámbito económico. Las influencias del liberalismo y de la segunda revolución industrial se sentían en el Perú ya al iniciarse el siglo XX, cuando la oligarquía peruana planteó la necesidad de articular la economía nacional con el mercado mundial a través de la explotación de los recursos naturales, mediante el estímulo de la inversión extranjera en sectores donde el capital nacional estaba imposibilitado de hacerlo (Valdizán, Armas, Palacios & Seiner, 2013, p. 159). En el primer cuarto del siglo XX, la pugna entre los capitalistas ingleses y los norteamericanos por la búsqueda de mercados más allá de sus fronteras que se daba en el ámbito internacional se reproduce en el Perú, principalmente en términos de colocación de sus capitales, en cuanto a la inversión o el crédito. Como reflejo del declive del imperio europeo, la Primera Guerra Mundial significó en nuestro país el retroceso del capital británico debido a la necesidad de atender sus intereses en Europa, con lo cual el capital norteamericano quedó sin rivales para invertir en los sectores de mayor rendimiento: minería, petróleo, azúcar, además de los ferrocarriles (Valdizán, Armas, Palacios & Seiner, 2013, p. 160). En este periodo, las exportaciones aumentaron exponencialmente. Como señalan Burga y Flores Galindo (1987, p. 126), fue la época de mayor prosperidad de la denominada República Aristocrática y si bien las exportaciones significaban enormes riquezas, este fenómeno estuvo acompañado también de una corriente de importaciones que debilitaron el desarrollo de una industria. Paralelamente, se produjo una creciente 168
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