El Perú y la Primera Guerra Mundial

Queda claro que el más favorecido por esta guerra, en el aspecto económico, fue EE.UU., que se convirtió en el principal acreedor y en el motor fundamental de la reconstrucción europea y la reactivación del comercio mundial (Béjar, 2011, p. 97). Los primeros años de la posguerra estuvieron marcados por fuertes fluctuaciones económicas y episodios de conflictividad social. En la segunda mitad de la década la economía se mostró estable y la recuperación, a partir de 1924, fue tan evidente que se acuñaron nombres específicos para designar este periodo: los dorados veinte en Alemania, los años felices en EE.UU y los años locos en Francia (Béjar, 2011, p. 98). En cambio, en sociedades más basadas en economía rural, la movilización política proliferó en la posguerra, debido a la caída en los precios de los alimentos y materias primas. Esto produjo el fortalecimiento de partidos fascistas en Italia y Alemania y socialdemócratas en Escandinavia. A mediados de la década de 1920, el progreso material no era parejo. En países como EE.UU. o Japón la producción y el bienestar aumentaban debido a que desplazaron a los proveedores europeos al terminar la guerra, pues ocuparon las rutas marítimas otrora de Gran Bretaña, mientras que las principales potencias europeas se veían afectadas por movilizaciones y el desempleo producidos por la situación económica de la posguerra. Y es que luego de la Gran Guerra se habían establecido relaciones comerciales en las que ya no participaba Europa. EE.UU. comerciaba directamente con Sudamérica y con el Lejano Oriente. Japón comerciaba directamente con Sudamérica, Australasia y la India. Europa no había dejado de ser uno de los centros industriales más grandes el mundo pero ya no era el foco de la producción industrial y nunca más recuperaría el lugar que dejó (Thomson, 1997, p. 103). A finales de los años veinte, estalla el crack que encuentra sus antecedentes en los cambios del orden en los años de posguerra: [...] el declive de Gran Bretaña, acompañado por el quiebre del patrón oro y por la creciente fragilidad de los lazos forjados por Londres entre las diferentes economías nacionales [...] y el ascenso económico de los Estados Unidos, asociado a nuevos factores que no se adecuaban al funcionamiento del orden global (Béjar, 2011, p. 96). De este modo, la situación económica de posguerra conlleva a la Gran Depresión y a un cambio significativo en el orden internacional económico, principalmente respecto al predominio de las potencias 167

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