El Perú y la Primera Guerra Mundial

Sin embargo, esto fue subsanado el mismo año de inicio de la Gran Guerra cuando aumentó el número de sus soldados de 98 000 a 140 000; se introdujo el servicio militar obligatorio y cuatro millones de soldados fueron reclutados (Santon & Mc Kay, 2006, p. 227). EE.UU. gozaba de un mercado interno importante capaz de producir y consumir sus bienes, pero su exponencial crecimiento presionaba por un crecimiento del mercado externo. Entre las razones objetivas que permitieron que el Congreso aprobara al ingreso de EE.UU. a la guerra y se pusiera fin al aislacionismo prevaleciente en su política exterior se mencionan, principalmente, el hundimiento del Lusitania y el trascendido de que Alemania había ofrecido a México apoyo financiero en caso de que entrara en guerra para apoyarlo y recuperar sus territorios perdidos en 1848. Esta explicación, sin embargo, debe ser complementada con lo señalado por el exsecretario de Estado de EE.UU., Henry Kissinger, quien afirma, «dos factores proyectaron a los Estados Unidos a los asuntos mundiales; su poder, en rápida expansión, y el gradual desplome del sistema internacional centrado en Europa» (1995, p. 23). El ingreso de EE.UU. no solo cambiaría la correlación de fuerzas sino que alejaría a este país del paradigma seguido por Europa al trazar sus propios objetivos políticos en la guerra. Nos recuerda Kissinger que: Wilson no justificó la entrada del país en la guerra por motivo de agravios específicos. El interés nacional quedaba al margen; la violación de Bélgica y el equilibrio del poder no tenían nada que ver en ello. Antes bien, la guerra tenía un fundamento moral, cuyo objetivo básico era un orden internacional nuevo y más justo (1995, p. 43). El cambio sería sustantivo ya que, «Wilson extendió su ámbito moral a todo el mundo. No solo Alemania, sino todas las demás naciones habían de quedar seguras para la democracia; la paz requería “una asociación de naciones democráticas”» (1995, p. 44). EE.UU. marcaba así distancia con el concepto de equilibrio de poder y la práctica de la Realpolitik ejercida por las potencias europeas. Según el pensamiento norteamericano, no era la autodeterminación la que causaba la guerra, sino precisamente la falta de ella; no era la carencia de un equilibrio del poder la que provocaba inestabilidad, sino la busca de dicho equilibrio (1995, pp. 217-218). 6. ¿QUÉ NOS DEJÓ LA GRAN GUERRA? 163

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