de Policario a Blanca se cumplió: «hazme volver a vivir en tus pensamientos». 3. ¿POLICARIO ERA PERUANO O ITALIANO? Esta pregunta surge con tono provocador, con el propósito de problematizar una situación que para algunos puede parecer simple, pero que en realidad es compleja y no es de fácil respuesta. Para los italianos, Policario era su compatriota para todos los efectos. Se le aplicaba el principio de jus sanguinis, según el cual un hijo de italiano conserva la ciudadanía cualquiera sea el lugar donde haya nacido. En cambio, para el Estado peruano Policario era peruano, pues se le aplicaba el principio del jus solis. Más allá de consideraciones de índole jurídica (al fin y al cabo la nacionalidad es un elemento jurídico), lo que interesa aquí es discutir cuestiones de identidad, que es algo personal y subjetivo. Entonces la pregunta debería cambiar a: ¿cómo se sentía Policario? La respuesta la da él mismo a través de las páginas de su diario: se sentía partido por la mitad, «como una manzana», según la expresión que utilizó en varias ocasiones. Cuando una realidad es compleja no hay mejor cosa que acudir a metáforas y a relatos fantasiosos; al arte más que a la ciencia; a las emociones antes que a la razón. Como en el cuento de Calvino «El vizconde demediado», que narra la historia fantasiosa de un personaje partido en dos por una bala de cañón; cada mitad era un individuo en sí, opuesto en sus rasgos. Sin embargo, Policario tenía los dos rasgos de identidad dentro de sí; no estaba demediado físicamente, sino en sus sentimientos. Es la expresión más clara del desgarro. Antes que ser abatido por una bala en una trinchera, Policario había sido impactado por una bala de cañón que lo había partido en dos: era peruano e italiano a la vez. Llevaba en su interior dos naturalezas, cosa nada fácil de sobre llevar. Por eso discutía con su madre que quería casarlo con una italiana, cuando él estaba interesado en una peruana; por eso también le temblaban las piernas cuando de retorno de su primer viaje a Italia divisó el océano Pacífico, el mar donde había aprendido a nadar y donde estaba el suelo que lo vio nacer, donde estaban sus amigos. Estaba partido entre su familia y los afectos que había establecido en Perú; entre un Estado que lo reclamaba (como carne de cañón) y el país que le ofrecía hospitalidad y posibilidades de realización personal. 148
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx