El Perú y la Primera Guerra Mundial

Lo que más me repugna es el fusil con la bayoneta. La idea de ensartar a otro hombre, aunque enemigo, me hace hervir la sangre. Y esto no solo me sucede a mí. La gran parte de los soldados y también nuestros oficiales, deben llenarse de alcohol para darse valor. Las últimas líneas del diario están fechadas el 23 de octubre de 1917. Allí dice que antes de partir al ataque miraba la imagen de la Virgen del Socorro que le dio su mamá, cuyo rostro sereno y dulce le daba quietud: «Con el recuerdo de la casa de mi familia en mis ojos, sigo como un sonámbulo a los otros soldados que corren. Al encuentro de la muerte». Se dio cuenta de que no volvería vivo de esa guerra. Pidió una hoja de papel al capitán y con un lápiz que llevaba consigo escribió sus últimas cartas. Una a su madre: Querida madre, no creo que regrese de este infierno. Con poca alimentación, poca agua, en esta situación tan deprimente me siento como un ratón en una jaula. El único consuelo que tengo es que ustedes están lejos de esta terrible guerra. Tenga cuidado de usted, de mis hermanas y dele un beso a mi hermano Agostino. Confío en que pueda volver a abrazar a mi hermano Giovanni. Vuestro hijo Lorenzo Policario. En otra hoja de papel escribió una pequeña carta dedicada a Blanca: Mi adorada, En los momentos más oscuros, cuando caigo en desesperación, me consuela el recuerdo de los pocos momentos que hemos pasado juntos. Hubiera querido construir, junto a ti, una familia […] Pero el destino ha decidido diversamente. Piensa en mí de vez en cuando y hazme volver a vivir en tus pensamientos. Yo te llevo conmigo, encerrada para siempre en mi corazón. Tuyo para siempre, Cario. Así termina la vida de Policario, Lorenzo Zolezzi. Un limeño hijo de inmigrantes italianos. El diario que ha escrito contiene bellas páginas, además de ser testimonio de una época y de una vida partida en dos mitades. Muchos hubieran podido escribir lo mismo; la crónica señala que numerosos inmigrantes italianos partieron desde el Perú para combatir en esa guerra y once no regresaron nunca. Las páginas del diario de Policario hablan por ellos, de sus penurias y sobre todo, de sus sentimientos encontrados. Una parte del Perú murió en esa guerra. Sin duda, el pedido 147

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx