los individuos a la familia. En este caso vemos como la familia y el Estado eran instituciones que competían entre sí por tener sujetas a las personas. Es así que, retornando de ese viaje, Policario preparó su regreso definitivo a Italia. Pero se encontraba partido por la mitad, como apuntó en su diario: «La sensación que había tenido en mi primer viaje a Italia se había sedimentado en mi mente y en mi corazón. Estaba dividido en dos mitades, como una manzana: cuando estaba en Lima me faltaba Riva; cuando estaba en Riva tenía nostalgia de Lima». Definitivamente, Policario estaba «demediado» como el vizconde del cuento de Calvino. En 1915 Policario realizó otro breve viaje a Italia. Durante su estadía, en mayo de ese año, Italia ingresó a tomar parte de la guerra que había estallado el año anterior. Era la Primera Guerra Mundial, que cubrió como una sombra oscura las familias que tenían hijos en edad de leva militar, y Policario se encontraba entre estos. Hubo reunión familiar y los primos de Policario le aconsejaron retornar pronto al Perú, con la confianza de que pronto terminara la guerra. En esa ocasión la familia pudo sustraer a Policario del intento de sujeción por parte del Estado, pero no pudo evitar que el hermano menor, Giovanni, fuera reclutado, cuando tenía apenas 17 años. Hay que tener en cuenta que la prolongación de la guerra y le necesidad de más tropas hizo que el ejército italiano redujera la edad de conscripción a los 16 años. Antes de partir, Policario conversó con su madre para manifestarle su deseo de casarse. Reproducimos aquí el diálogo que se dio en esa ocasión, tal como está consignado en el diario: - Bueno, hijo mío, puedo buscarte yo una esposa. La próxima vez que vengas la vas a conocer. - Le ruego madre, no quiero darle un disgusto, pero prefiero buscarla yo mismo. - ¿No querrás traerme una mujer del Perú? - Y ¿por qué madre, piensa que una mujer nacida en Perú sea menos respetable que una nacida en Riva? De todos modos, por ahora es prematuro. Hablaremos luego. De retorno a Lima Policario estrechó un vínculo afectivo con Blanca, una joven limeña de la que se enamoró. Ese hecho recrudeció en él la sensación de estar dividido entre el llamado de la familia y el deseo de independizarse. Lo escribe dramáticamente en su diario: Estaba dividido en dos: por una parte quería correr en auxilio de mi familia, por la otra deseaba conquistar a Blanca y tener una familia para mí. Una vez más me 145
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