Sicilia, al puerto de Marsala, donde cargaban toneles del famoso vino dulce de esa zona151. Cuando el padre de Giovanni murió, su madre Maddalena Ghio se quedó con nueve hijos. Los hermanos mayores y los tíos trabajaban en las embarcaciones, pero Giovanni, que era el menor no tenía empleo (eran los años de crisis de las embarcaciones a vela) y le tocaba tentar fortuna en «las Américas»; por ello aceptó la oferta de su cuñado Giobatta. En las páginas del diario de Policario se narran interesantes detalles de cómo se hacían los viajes interoceánicos en esos años, cosas que escuchó en su infancia y su primera juventud. Es una gran suerte que ese diario se haya publicado, pues son pocos los escritos de esa época que narran detalles tan reveladores de la vida de los inmigrantes, que sin embargo no guardan mucho interés para este artículo. Pero volvamos a Lima, donde el matrimonio de Giobatta Zolezzi y Filomena Ghio tuvo varios hijos, el mayor de los cuales, Lorenzo, recibió el sobre nombre de «Policario», como ya hemos indicado. Luego nacieron dos gemelas: Orsolina Lima y Leonilda Callao; finalmente nació Lorenzina. En el año 1887 los esposos Zolezzi decidieron regresar a su pueblo natal; según menciona Policario en su diario, su madre quería que sus otros hijos nacieran en Riva. Este detalle refleja un hecho de fondo: eran las mujeres las que inclinaban la balanza al momento de tomar decisiones trascendentales sobre el destino de la familia. Giobatta aceptó el retorno, pero mantuvo su negocio de telas en Lima, que quedó a cargo de su cuñado Giovanni Ghio, a cuyo cuidado dejó también al mayor de sus hijos, Policario, de tan solo seis años, para que apoyara en ese negocio y velara por los intereses familiares. Es así que Policario creció en Lima, a la espera de que sus padres lo llamaran a Riva Trigoso, lugar que anhelaba conocer. La ocasión se dio solamente en 1900, cuando sus padres le escribieron diciéndole que habían comprado para él un pasaje en un vapor que lo llevaría a Italia. Policario realizó ese anhelado viaje junto a un amigo de la infancia: Juan Devoto, también hijo de inmigrantes, provenientes de la ciudad de Chiavari, cercana a Riva. Estando en Riva, Policario pudo ver de nuevo a sus hermanos que habían nacido en Lima, así como conocer a los más pequeños que habían nacido allí: una mujer, Celestina; y dos hombres: Agostino y Giovanni, este último nacido en 1897. También pudo volver a ver a unos primos nacidos en Perú: se trataba de Gregorio (1872), Agostino Isidro (1880) y Dina. 141
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