El Perú y la Primera Guerra Mundial

Los continuos incidentes entre los tripulantes alemanes y sus custodios llevaron a que a mediados de junio de 1918 los primeros fueran reubicados en el vapor Sierra Córdoba y una semana después desembarcados. Estos, que en conjunto sumaban 24 oficiales, 39 oficiales de mar y 151 marineros, permanecieron en el Perú hasta el final de la guerra y solo fueron repatriados a mediados de 1919144. Obviamente, esos largos años de presencia forzosa entre nosotros estuvieron matizados por diversas circunstancias. En su gran mayoría, los marinos alemanes tomaron parte en las actividades de las colonias alemanas tanto en el Callao como en Lima, Mollendo y Arequipa, como testimonia el que dos fiestas organizadas por la Cruz Roja Alemana fueran realizadas a bordo. La primera en el Rhakotis, a principios de mayo de 1916, que incluyó unas regatas organizadas por su tripulación, y la segunda en abril del siguiente año, en la Omega145. 5. NAVES PERUANAS EN EUROPA Al inicio de la guerra, el crucero acorazado peruano Elías Aguirre, exDupuy de Lôme estaba en el puerto francés de Lorient. Había sido adquirido a Francia en 1911, pero su zarpe se fue postergando por diversos motivos y tanto el estallido de la guerra como la situación política peruana hicieron simplemente imposible pagar lo que se debía al gobierno francés. La decisión fue cancelar el contrato de compra. En octubre el buque fue devuelto y sus tripulantes, que inicialmente sumaban más de 300, recibieron órdenes de retornar al Perú en el vapor Urubamba (Cayo, 2009, pp. 903-915). Entre ellos se encontraba el entonces teniente primero Tomás Pizarro Rojas, cuyas memorias inéditas146 refieren brevemente su visita a Viena, a donde arribó por tren el mismo día que los restos del asesinado archiduque Francisco Fernando y su esposa. Ascendido a capitán de corbeta en julio de 1915, Pizarro fue nombrado segundo comandante del transporte Iquitos, que a su vez fue fletado por la casa comercial Rocca y Miller. Luego de realizar un viaje entre San Francisco y Chiloé, el 21 de noviembre zarpó del Callao con 4500 toneladas de guano que debía entregar en Londres. Al mando de la nave iba el capitán de fragata Juan Althaus, quien accedió al pedido de Pizarro para recibir como tripulantes a los jóvenes piuranos Rómulo Guidiño y Luis Ginocchio, que querían llegar a Europa para unirse al ejército italiano. Como solían hacer los buques neutrales para ser identificados por los 128

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