Es probable que permaneciera en puertos australianos reparándose de las averías sufridas en la mencionada tormenta. Lo concreto es que el 9 de abril de 1916 se encontraba en Newcastle, Nueva Gales del Sur, preparándose para zarpar de regreso al Callao con carbón para la Grace. En esas circunstancias se produjo un incidente con las autoridades australianas, cuando estas detuvieron al alemán Ernst Rinan o Rowland, quien se había enrolado como tripulante128. Llegó al Callao el 3 de julio de 1916, y poco después, el 31 de agosto, fue renombrada Cavour. El 21 de setiembre la adquirió la sociedad Rocca & Miller y obtuvo una nueva patente con su antiguo nombre el 24 de octubre (Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, 1917, p. 21). Al mando del capitán norteamericano nacionalizado peruano Frank T. Sanders, y con una tripulación de 19 hombres, ocho de los cuales eran peruanos, la Lorton zarpó del Callao el 5 de octubre de 1916 hacia Caleta Buena, en Chile. Estaba fletada por la casa londinense de Mitrovich Brothers para transportar salitre a los puertos españoles de Bilbao, Pasajes o Santander. Con 2211 toneladas de nitratos a bordo, el 22 de noviembre inició su travesía hacia Europa a través del canal de Panamá y tras cruzar el Atlántico, el 4 de febrero de 1917 fue interceptada por un submarino alemán, presumiblemente el U-67, al mando del capitán de corbeta Hans Nieland, frente al puerto español de Suances, Guipúzcoa, en el Cantábrico. Serían las 2:30 de la tarde cuando el submarino hizo el primero de cuatro disparos para que la barca detuviese su marcha. De acuerdo con lo que refirió luego el capitán Sanders, al ver que el submarino le hacía señales para que abandonasen la barca, arrió un bote para dirigirse a él con los papeles que demostraban la calidad neutral del buque y de la carga. No obstante, el capitán alemán le ordenó retornar al buque y traer a tres hombres que figuraban en su rol de tripulación como holandeses. Cinco marineros alemanes acompañaron a Sanders a la Lorton, donde pudieron comprobar que tanto el piloto como un marinero eran sus compatriotas. Mientras los marinos alemanes colocaban cargas explosivas en la barca, Sanders y sus hombres la abandonaban, y poco después sobrevino una violenta explosión que hundió rápidamente a la barca. La bandera peruana que lucía la Lorton fue llevada al submarino, cuyo capitán se negó a devolver los papeles del buque tras el hundimiento (Ajax, 1918, pp. 116117). Estos hechos fueron vistos desde la orilla por varios pobladores de Suances, desde donde salieron algunas barcas y lograron llevar a tierra a 121
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