El Perú y la Primera Guerra Mundial

entonces tenían acceso los tomadores de decisiones. Este trabajo se concentrará en ello, estableciendo un diálogo entre las variables y factores más amplios, por ejemplo la estructura del sistema internacional, y los más específicos, como el proceso de toma de decisiones de un gobierno determinado. Solo a partir de esa dialéctica se podrá encontrar respuestas completas y satisfactorias, motivo por el cual es el método empleado por la historiografía contemporánea más relevante. En seguimiento de un método que haga dialogar entre sí a las estructuras y a los accidentes, en las secciones 2 y 3 de este ensayo se presentarán las explicaciones más citadas sobre los orígenes de la Primera Guerra Mundial, el sistema de alianzas que dividió a Europa en dos bloques antagónicos y las acciones alemanas basadas en la asignación de culpa del Tratado de Versalles, para proceder a desmontarlas y exponer su insuficiencia. En la sección 4 se expondrán los factores de tensión en la política internacional, para presentar el contexto de la crisis de 1914, y en la sección 5 se explorarán las acciones adoptadas por las potencias intervinientes en ella, con especial énfasis en los procedimientos de toma de decisiones. A continuación, en la sección 6 se identificarán algunas propuestas alternativas para considerar dicho contexto, en particular estudios sobre las percepciones que buscan anacronismos. Finalmente se ofrecerán las conclusiones pertinentes. 2. LA ESTRUCTURA DEL SISTEMA INTERNACIONAL HACIA 1914 En el Congreso de Viena de 1814-1815 las potencias europeas, incluyendo tanto las vencedoras como las vencidas, consolidaron un sistema edificado sobre la base de la estabilidad y el balance de poder —valores compartidos por todas ellas—, el cual permitió evitar guerras generales durante cien años, desde el final de las guerras napoleónicas hasta 1914. Durante el siglo XIX los conflictos internacionales fueron localizados, con ejemplos concretos como las tres guerras de la unificación alemana, dirigidas sucesivamente contra los ducados daneses de Schleswig y Holstein en 1864, contra Austria en 1866 y contra Francia en 1870-1871; las batallas marginales del proceso análogo italiano (Solferino y Magenta en 1859); y las escaramuzas periódicas entre Rusia y Austria —y sus respectivos satélites— por el reparto de los territorios del Imperio otomano en Europa, especialmente en los Balcanes. El sistema experimentó una serie de cambios profundos tras la unificación alemana en 1871, que modificó la correlación de fuerzas entre 11

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