El Perú y la Primera Guerra Mundial

internacionales que se celebraron entre 1814 y 1914, un siglo de paz en la política internacional. Es cierto que existían bárbaros que azotaban las puertas del reino, presentes en las revueltas domésticas de 1830 y 1848, que llevaron a Karl Marx y Friedrich Engels a proclamar que un espectro recorría Europa. Si bien estas pretendidas revoluciones propiciaron cambios de régimen en algunos Estados europeos, estos no son factores explicativos ni relevantes para una revisión de los orígenes de la Primera Guerra Mundial. Sí pueden ser considerados hitos en el largo proceso de consolidación del parlamentarismo democrático y el auge del liberalismo en Europa, con las paradojas que ocasionó la expansión de los derechos ciudadanos vis-à-vis la necesidad de los gobiernos de mantener el control de las sociedades de masas, asunto que excede al presente estudio. De hecho, Ferguson identifica el triunfo del republicanismo sobre el monarquismo como una consecuencia de la Gran Guerra (1998, p. 434), aunque este parece ser un supuesto de falsa causalidad. Aquel mundo de paz cesó en el verano boreal de 1914. El debate sobre los orígenes de la Primera Guerra Mundial ocupa bibliotecas enteras y hoy es imposible que alguna persona pueda estudiar todo lo que se ha dicho y escrito al respecto. La pregunta fundamental que se hacen desde hace cien años el historiador, el académico, el político, el militar y, sobre todo, el ciudadano europeo es por qué se fue a la guerra. Una respuesta apropiada requiere considerar un sinnúmero de factores desde el punto de vista de múltiples actores internacionales y sus agentes domésticos. Como recuerda Christopher Clark, en un trabajo reciente que habrá de convertirse en el nuevo manual sobre la Gran Guerra, si la investigación sobre la crisis de los misiles de 1962 en Cuba, en la cual solo había dos potencias en disputa, ha generado montañas de libros y análisis sin que estén completamente esclarecidos los hechos, una crisis como la de 1914, con al menos cinco actores de igual importancia involucrados, evidentemente ofrecerá muchas más dificultades (Clark, 2013, p. xxv). Entre los debates historiográficos fundamentales están, sean cuales fueran las razones del inicio de la guerra, i) por qué se produjo en 1914 y no en alguna de las varias crisis anteriores, ii) si pudo ser evitada y iii) si hay algún Estado o gobierno responsable por ella. Estas consideraciones le dan contenido a la Gran Guerra como problema histórico y exigen al historiador pensar el mundo de 1914 desde la sociedad de aquella época, con los ojos de esa era y no con los actuales, con la información a la que 10

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