El Perú y la Primera Guerra Mundial

Luego de interceptar a un buque noruego, al que dejaron continuar, las tres naves alemanas se encontraron a la altura del Callao en la noche del 30. El capitán Haun dispuso que el Marie arribara al puerto para dejar a los prisioneros y adquirir víveres, carbón y noticias. En efecto, al amanecer del 1º de octubre el mencionado vapor ingresó a la bahía y luego procedió a entregar a los prisioneros al cónsul británico. Dado que era evidente que había estado en compañía del Leipzig, la Capitanía de Puerto lo declaró incomunicado. Sin posibilidades de reabastecerse, el buque debió permanecer en el puerto101. Al quedar confirmada la presencia de un crucero alemán en aguas peruanas, las naves francesas y japonesas, tal como lo habían hecho las británicas, optaron por permanecer en puerto, lo cual alteró nuestro flujo comercial102. Este hecho preocupó de manera notable al gobierno, pues buena parte de la economía nacional dependía de la exportación de minerales y productos agrícolas. Por ello, aún antes que arribara el Marie se había dispuesto que la Armada patrullara las aguas territoriales y evitara cualquier violación a la neutralidad peruana (Fayle, 1920, pp. 233-234). En la misma fecha en que el Marie arribó al Callao, llegaron a costas ecuatorianas el capitán y la mitad de los tripulantes del Elsinore, que habían logrado navegar desde Galápagos, lo que hizo evidente que el Leipzig se estaba dirigiendo al sur. Si bien el Amasis no llegó a ingresar al Callao, por algún medio logró establecer comunicación con el puerto pues al volver a reunirse con el Leipzig, un teniente apellidado Redieger llevó periódicos locales e información sobre naves británicas, francesas y japonesas103. Los dos buques alemanes continuaron hacia el sur, luego de haber coordinado para ser reaprovisionados por los vapores Anubis, Karnak y Abessinia, que debían zarpar de Pisagua, Iquique y Mollendo, respectivamente. El 3 de octubre, a unas 50 millas de Mollendo, la última de estas tres naves se reunió con el crucero y su consorte104. El Abessinia permaneció dos días con el crucero alemán, transbordándole carbón y víveres, luego de lo cual se dirigió al Callao llevando al oficial T. Standtke y a dos marineros que requerían atención hospitalaria. El 6 de octubre arribó al puerto, procedió a desembarcar a los enfermos y a reaprovisionarse, aunque el Resguardo de Aduana impidió que embarcara carne en conserva por sospechar que iba destinado al crucero alemán. Tres días después, el capitán Schulemann zarpó hacia Arica, con la lógica protesta de los cónsules británico y francés; luego se 115

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