46 Así, la cotización de una libra de azúcar cayó de 12.7 centavos de dólar en 1920 a 6.2 centavos un año después, y 5.5 centavos en 1925, mientras que el precio del algodón disminuyó de 33.9 centavos en 1920 a 15.1 centavos en 1921, aunque luego se recuperó a 23.5 centavos en 1925. La cotización de una libra de cobre disminuyó de 18 centavos por libra en 1920 a 12.6 centavos en 1921, pero luego se recuperó a 14.1 centavos en 1925; mientras que la cotización de la plata cayó de 1.34 dólares por onza en 1920 a 1.25 dólares en 1921 y 70 centavos en 1925. 47 Los capitalistas azucareros habían acumulado excedentes durante los años de la guerra, que fueron utilizados para la inversión en el sector, en particular en la compra de tierras y la instalación de nuevos ingenios. Jorge Basadre (1963) indica que algunas haciendas instalaron grandes y modernas maquinarias. Debido a ello, tal como sostienen Thorp y Bertram (1985), a inicios de la década de 1920, la capacidad productiva en las haciendas azucareras se había elevado a aproximadamente 320 000 toneladas, el doble del nivel anterior a la guerra. 48 En 1924, por ejemplo, un observador indicaba que «el precio y la rentabilidad del algodón ha relegado en años recientes al pisco, la bebida, a un lugar de menos importancia en Pisco, el puerto». Nelson Rounsevell citado por Thorp y Bertram (1985, p. 84). 49 Estas cifras provienen del Extracto Estadístico del Perú 1928. 50 La política de ejecución de varias obras públicas llevó al aumento de la participación del Ministerio de Fomento y Obras Públicas en el presupuesto general de 7.3% en 1918 a 12.5% en 1929. 51 Según una estimación de Leguía, el monto total invertido por el fisco en obras públicas ascendió a más de 77 millones de soles, de los cuales 24 millones fueron invertidos en obras de agua potable, 22 millones en la construcción de muelles y malecones, y 10 millones en pavimentación. 102
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