El Perú desde la intimidad

una gran torpeza en tenerlo tanto tiempo en una posición en que podía justificarse ante el mundo, empleando para ello todos los recursos de artificios para burlar las restricciones a que lo tienen sometido» (New York Herald 1884: 61-62). 483 Casapalca, en el distrito de San Mateo (provincia de Huarochiri, departamento de Lima), es un importantes asiento minero, ubicado a 4,215 metros sobre el nivel del mar (Stiglich 1922, I: 225). 484 Al coronel chileno Juan León García se le encomendó —junto con Urriola y Estanislao del Canto— perseguir y capturar a Cáceres por la sierra de Lima y Huancayo, en abril de 1883 (Basadre 1983, VI: 330). 485 Sobre la homeopatía a fines del siglo XIX, véase Basadre (1983, XI: 231). 486 Probablemente se refiera al coronel José Manuel Aguirre, mencionado también como «tío Pepe» en carta de Candamo a su esposa de 24 de octubre de 1880. 487 Parecería que el mencionado «Señor Capellán» fuera el mismo médico homeópata, de apellido Ayalde, según aparece en la carta N° 145 de 24 de junio de 1883. El tema de la salud de su hijo Mañuco fue una de las mayores preocupaciones de Candamo en el destierro. 488 Manuel Blanco Encalada (Buenos Aires, 1790 – Santiago, 1876) fue un importante marino chileno, de larga y muy notoria actuación. Fue jefe de la primera expedición chilena contra la Confederación Perú-Boliviana (Fuentes y Cortés 1963: 52). 489 Apolinaria Egúsquiza Ortiz de Zevallos, conocida como Pola o Polita, fue amiga de Miguel Grau, y solía verlo en la casa de Manuel Ortiz de Zevallos García (Puente Candamo 2003: 230-232). 490 Esta pregunta por Cáceres es formulada pocos días antes de lo que sería la batalla de Huamachuco. Es acertada la interpretación que luego plantea sobre los posibles efectos de su derrota. 491 Se refiere a Isidoro Elías, quien había regresado al Perú desde su exilio en Chile. 492 Juan Crisóstomo Carrillo (Cochabamba, 1830 – Buenos Aires, 1900), abogado y político boliviano, tuvo destacada participación en la vida pública de su país. Durante la Guerra del Pacífico fue enviado a Lima como agente diplomático del gobierno boliviano con el fin de negociar un pacto de tregua que pudiese poner término a la ocupación chilena de Lima (Barnadas 2002, I: 457). 493 Las noticias, con frecuencia vagas e incompletas, que los exiliados reciben del Perú, explican este párrafo, pues lo que en realidad sucedía era la marcha que ordenó Cáceres desde Tarma hasta la sierra de Trujillo, que concluyó en el encuentro de Huamachuco. 494 El mismo 8 de julio de 1883, Manuel Candamo y Carlos Elías enviaron una carta al ministro de Relaciones Exteriores, aclarando que ellos nunca le habían comunicado a García Calderón lo que este decía a Iglesias, en el sentido de que ellos —como representantes del gobierno de Montero en Lima— le habrían manifestado su negativa a negociar la paz o a pensar en una eventual tregua: «Como pudiera suponerse que los representantes del gobierno de Huaraz a que alude el Excelentísimo señor García Calderón éramos nosotros, por ser entonces delegados y agentes confidenciales del gobierno constitucional en Lima, nos vemos en la necesidad de manifestar a Vuestra Señoría que por nuestra parte no hemos hecho declaración alguna a Su Excelencia el presidente Provisorio, con el cual nunca tuvimos la honra de comunicarnos ni oficial ni privadamente» (ACMRE, 1-8-A, 1883). Véase también la carta N° 80 de Candamo a su esposa, de 28 de febrero de 1883. 871

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx