Santiago, 1905), hombre que desempeñó importantes funciones políticas y administrativas en Chile durante más de cincuenta años: entre otros cargos que ocupó, fue juez, diputado, senador y ministro en varias oportunidades. Durante la guerra, fue secretario general del ejército en campaña en 1879 (Figueroa 1925-1931, I: 401-403; Ramón 1999-2003, I: 66). 481 Lucas León Carrillo (Lima, 1847) fue funcionario público y desarrolló diversas e importantes actividades comerciales. Fue regidor en el municipio de Lima nombrado por el Partido Civil, y participó activamente en la reacción contra el levantamiento de los hermanos Gutiérrez en 1872 (Paz Soldán 1917: 249-250). Fue primer jefe del batallón N° 26 del ejército de la reserva en la campaña de Lima de 1881 (Ministerio de Guerra 1981: 92). 482 Es muy ilustrativo e interesante el testimonio del corresponsal del New York Herald, escrito en Lima en agosto de 1883, sobre su visita a García Calderón en Rancagua: «Encontré al señor García Calderón allí en julio [a mediados de invierno] alojado en lo que se llama “Club de Bomberos”; un edificio de adobe, de un solo piso, con un patio empedrado de piedra del río, húmedo y mohoso, y con una caballeriza pantanosa llena de inmundicias de hombres y animales, y con un hedor pestífero. A un lado del patio había una cantina, un salón de billar y un comedor para los bomberos y para el público. Al otro lado, había tres piezas, en que él y su familia estaban alojados, dos de ellas sirviendo de dormitorios, y la tercera destinada a los demás usos domésticos. En esta tercera pieza había una alfombra en mal estado, un sofá endeble, dos o tres sillas raquíticas y una mesa, con los restos del almuerzo que había sido servido en una vajilla tan gruesa y ordinaria, que cada pieza de ella era un formidable proyectil. Los vidrios de las ventanas, estaban manchados, así como las paredes. El Presidente del Perú, vestido con un grueso sobretodo y con una gorra, estaba tratando de calentarse, paseándose por esta pieza, no habiendo otro modo artificial para hacerlo que un pequeño bracero [sic] con carbón vegetal, como sucede generalmente en Chile, excepto en una que otra, de las mejores casas. Una ama paseaba a un niño en brazos, envuelto en chales, en un lado del patio a donde llegaba un triste rayo de sol. Las señoras estaban tiritando de frío, envueltas en pesados abrigos dentro del dormitorio. Pocas veces he visto acomodos domésticos exteriores e interiores más lúgubres y pobres para una familia de gustos refinados, y acostumbrada a todas las comodidades de la opulencia y del lujo. Mas todo esto no quitaba nada de las maneras cortesanas por las que se distinguen los sudamericanos de las clases elevadas, y en particular los peruanos. El señor Calderón no posee ninguna gracia personal, exceptuando las que se derivan de las calidades que acabamos de mencionar; pero estas las posee en un grado perfectamente fascinador. Es como de 50 años de edad, fuertemente constituido, de 5 pies y 7 u ocho pulgadas de alto, con una cabeza grande y redonda y una frente especialmente prominente, cabello fino y castaño, con una que otra cana, poca barba y bigote poco espeso, en el cual también aparecen algunas canas, y ojos pequeños de color azul claro, en forma de almendra, que con la poca barba, imparten a la fisonomía un vago parecido al tipo mongólico. Pero además del encanto de sus maneras hay en él la atracción de una inteligencia aguda, que se nota en su conversación sobre cualquier materia que salga de los límites puramente convencionales, y nadie puede tratarlo familiarmente sin tener la conciencia de que en seguir a su jefe el partido constitucional del Perú, está bajo una hábil dirección, y sin comprender que los chilenos han cometido 870
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