presentarse menos gruesas. 428 La familia Bunster, de origen inglés, era propietaria no solo de bancos, sino también de destilerías, aserraderos y casas comerciales en la zona de Angol. El fundador del banco al que alude Candamo fue José Bunster Bunster (Hacienda Tapihue, Lampa, 1838 – Londres, 1903) (Figueroa 1925-1931, II: 283-284; Ramón 1999-2003, I: 205206). 429 Referencias a la historia de las termas de Chillán pueden consultarse en Brüggen (1948). 430 Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla, 1836 – Madrid, 1870), poeta romántico español. 431 El Congreso de Arequipa se instaló el 22 de abril de 1883. Se aceptó como inevitable la cesión de Tarapacá, pero no la pérdida de Tacna y Arica. La votación sobre Tarapacá se produjo el 19 de junio: 16 senadores y 51 diputados votaron a favor de la cesión; se opusieron 13 senadores y 25 diputados. Antes de disolverse, el Congreso confirmó a García Calderón como presidente de la República y a Montero como primer vicepresidente, eligiendo al general Cáceres como segundo vicepresidente (Nieto 19791980: 106-107). Si bien en estas cartas Candamo no toca el tema de su elección como diputado para el Congreso de Arequipa, es interesante el testimonio de Carlos M. Elías: «Candamo, Correa y yo hemos sido elegidos diputados en representación de Lima, lo que yo agradezco como honroso recuerdo, pero la verdad habría preferido el olvido. No apruebo que el Congreso haya elegido representantes por las provincias y departamentos ocupados; creo que eso no es correcto y que bastaba con los representantes del territorio libre, legalmente elegidos, para solucionar la cuestión internacional» (Elías 1883). 432 Desde Cajamarca, el 5 de enero de 1883, Iglesias se dirigió a Lavalle pidiéndole que aceptara participar, junto con José Antonio García y García y con Mariano Castro Zaldívar, en las negociaciones con Chile para la firma del tratado de paz. El 1 de febrero Lavalle escribió a Iglesias desde Chillán, aceptando participar en las negociaciones (Lavalle 1994: 173-174). Bulnes estudia y comenta el viaje de Lavalle a Lima para asumir la representación del gobierno de Iglesias en las negociaciones de paz (Bulnes 1911-1919, 3: 404-407). 433 Marco Aurelio Arriagada (Santiago, 1828-1895) participó en otras acciones de la guerra antes de comandar las fuerzas enviadas contra Cáceres en la sierra del Perú. Posteriormente combatió en Chile por la revolución de 1891, y llegó a ser general de división (Figueroa 1925-1931, I: 609; Ramón 1999-2003, I: 105). 434 En efecto, en la relación de los obligados a pagar el quinto cupo de guerra impuesto en Lima el 8 de febrero de 1883, figura Manuel Álvarez Calderón Roldán (Torres 1891: 242-243). 435 Manuel de la Encarnación Vento, jefe de la vanguardia de Cáceres, se unió a Iglesias luego del «grito de Montán» y tuvo una entrevista con Lynch (Basadre 1983, VI: 329). Se comprende que la referencia que hace a él Candamo sea dura e irónica. En Canta, el 4 de febrero de 1883, Vento dirigió una proclama que constituyó un duro ataque a Cáceres: «Soldados: Estando rodeado de mis valientes, que sois vosotros, en guardia para combatir al enemigo común, se presenta en la arena política una facción armada al mando del general Cáceres, no para repeler a los chilenos sino para satisfacer su ambición personal, como está probado por sus proditorios antecedentes. El blanco de 863
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