216 Sobre las acciones de Lynch en el norte del Perú dice Basadre: «El botín de estas depredaciones fue recaudado en libras esterlinas, plata y billetes peruanos, azúcar, arroz, pacas de algodón, tabaco, miel, ron, aceite, alfalfa, café, cacao, goma, cascarilla, plata en barra, chafalonía, otras especies y cuatrocientos chinos. Aunque hubo en Chile quienes creyeron que los resultados así obtenidos y el temor de nuevas visitas ayudaría a crear entre los peruanos un estado de ánimo propicio a la paz, la voluntad de resistir al invasor vino a resultar acrecentada» (Basadre 1983, VI: 216). Sobre las incursiones de los chilenos en la costa norte del Perú, y específicamente en Lambayeque, véase Torrico (2004). 217 «La Hacienda Palo Seco es muy extensa y rica. Posee grandes potreros de caña de azúcar, alfalfares, arroz, etc. y una gran cantidad de animales vacunos y caballares, algunos de ellos de pura sangre. (...) Los cuerpos de edificios son magníficos y el del frente, de más de una cuadra de extensión y de cinco pisos, está ocupado por la maquinaria de elaboración del azúcar que es una de las mejores de Sudamérica, toda de rico acero y cobre; elabora 500 quintales diarios de azúcar, y su valor se calcula en 3’000,000 de pesos. El edificio de las máquinas posee cuatro torreones de defensa y una torre central con un reloj de cuatro esferas». Son palabras del cirujano chileno Clotario Salamanca, quien formó parte de la expedición de Lynch al norte del Perú (Ahumada Moreno 1884-1891, III: 548). Basadre menciona con detalle el caso de la destrucción de la Hacienda Palo Seco, «(...) cuyo valor pasaba de un millón de libras esterlinas. Lynch impuso al ingenio Palo Seco una contribución de guerra de cien mil pesos en plata o en especies de valor equivalente dando plazo hasta el 12 de setiembre. El dictador prohibió la entrega de esa suma y Derteano, que estaba en Lima contestó por telégrafo que “impotente como ciudadano aislado ante la fuerza militar que manda tengo que someterme a las consecuencias que mi patriotismo me impone”; dejó constancia, asimismo, de que en Palo Seco había valiosos intereses de terceros neutrales comprometidos bajo la fe de su palabra de industrial pues el ingenio tenía hipotecas de Dreyfus y Graham Rowe (12 de setiembre). Los chilenos volaron con dinamita toda la maquinaria y destruyeron el ingenio de azúcar y el de arroz». Basadre transcribe un párrafo del periódico chileno El Ferrocarril, que subraya la importancia de la citada hacienda (Basadre 1983 VI: 214-215). 218 «Graham Rowe y Ca., calle de Villalta, N° 70, Lima. Casa establecida en 1821. Giro de letras sobre Inglaterra y Valparaíso. G.R. & Cia» (El Correo del Perú, 28.10.1871). En 1880 Louis Dubois era jefe de la Casa Graham Rowe en Lima (Solf y Martens 1955: 357-358). En 1903 R.A. Clay era jefe de la Casa Graham Rowe, y pronunció un discurso en el banquete que la Cámara de Comercio de Lima ofreció a Manuel Candamo el 4 de setiembre de ese año, en el hotel Maury (Basadre y Ferrero 1963: 66). La Casa Graham Rowe seguía teniendo oficinas en el Perú, Bolivia y Chile a comienzos del siglo XX (Couyoumdjian 2000: 67). 219 Era director de La Patria Pedro Alejandrino del Solar (Miró Quesada 1957: 132). 220 Domingo Laos González (1821-1883) casó con Manuela Argüelles Sayán (Lasarte y Miranda 1993: 417). 221 J.J. la Torre, comandante en jefe de la escuadra chilena, manifestó que Domingo Laos, propietario de la hacienda San Nicolás, en las cercanías de Supe, había vendido dicha hacienda pocos días antes de las incursiones «al súbdito alemán don Óscar Heeren», residente en Lima: «Habiendo visto el infrascrito no solamente la escritura 836
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