213 Dionisio Derteano (Lima, 1824-1888). Importante hombre de negocios, propietario del ingenio Palo Seco. Integró la Junta Central Administradora de los Donativos para la Guerra con Chile. Fueron destruidas sus inversiones agrícolas. Participó en la batalla de Miraflores como primer jefe de la séptima división de la reserva (Tauro 2001, 6: 831832; Ministerio de Guerra 1981: 111). Durante la ocupación de Lima vivía en la calle de Ayacucho N° 76 (Cáceres 1921: XVI-XVII). En La Patria. Diario de la mañana (8.8.1882), se habla de él con ironía y en tono negativo en la llamada «Galería de hombres célebres del Perú». 214 Patricio Lynch Solo Saldívar (Santiago, 1824 - en navegación, 1886). Hijo del bonaerense Estanislao Lynch Roo, de la Legión del Mérito de Chile, y de María del Carmen Solo Saldívar Rivera, natural de Cádiz. Marino, sirvió un tiempo en la armada británica y participó en acciones bélicas en la China. De regreso en Chile, se incorporó a la Marina y fue edecán de José Antonio de Lavalle durante su misión en marzo de 1879. Fue vicealmirante de la armada chilena, comandante de la primera división del ejército de su país en las batallas previas a la ocupación de Lima, y comandante en jefe del ejército de ocupación del Perú (Fuentes y Cortés 1963: 184-185; Aguirre Mac-Kay [et al.] 1981-1986, 3: 925 y 930). Hombre eficaz en la administración, fue innecesariamente duro en el Perú, empeñándose en la destrucción de bienes de peruanos, aparte de toda acción militar. Su imagen está presidida por la conducción de una violencia indebida que profundizó la brecha entre los beligerantes. Tanto en el caso de Lynch como en otras situaciones, las autoridades chilenas fueron conscientes de la huella larga que dejarían los excesos, pero pensaron que esas actitudes podrían abreviar la consecución de la paz. El corresponsal del New York Herald en Lima se refiere a «El cuarto particular de recibo del almirante. Encontré al almirante en su cuarto particular de recibo: es un cuarto con tapicería de color oscuro, situado en la parte oeste del palacio y tomando vista sobre la calle del palacio, que conduce de la plaza al antiguo puente de piedra construido sobre el Rímac, por los virreyes. Hay una sola entrada al palacio, por este lado, que no sirve para coches. Un soldado chileno del regimiento “Esmeralda” con su uniforme de infantería: chaqueta y gorra azul y pantalón rojo, estaba en guardia en la calle, enfrente de la ancha puerta de entrada. Al penetrar, el visitante se encuentra en una sala espaciosa, pavimentada con mármol blanco, y torciendo por la izquierda, se sube algunas gradas de mármol que lo conducen al piso principal que se halla sobre una serie de tiendecillas que se extienden a lo largo de la vereda. Atravesando variadas salas, cuyas puertas de lado Este, deben percibir los patios interiores del edificio, y de las que una está provista de armeros y otras animadas con la presencia de ayudantes designados para el servicio del día; se encuentra al fin un pasadizo con pavimento de marquetería, que separa los cuartos de despacho del almirante y de su secretario, don Diego Armstrong, de una sala de recibo ostentosamente adornada para las recepciones oficiales y que confina con un patio plantado de árboles y arbustos» (New York Herald 1884: 7). 215 Sin duda se refiere a Óscar Viel Toro (Santiago, 1837 – París, 1892). Marino chileno, casado con Manuela Cabero y Núñez, hermana de Dolores, la esposa de Miguel Grau. Participó en la guerra contra el Perú, y estuvo presente en un bloqueo del Callao. Fue leal amigo de Miguel Grau, su pariente político. Antes de su repatriación al Perú, los restos de Grau se guardaron en el mausoleo de la familia Viel en el cementerio de Santiago de Chile (Cortés 1876: 527; Fuentes y Cortés 1963: 320). 835
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