El Perú desde la intimidad

de ese puñado de hombres funestos que no pueden conformarse con que el Perú no sea de ellos exclusivamente». Por su parte, Patricio Lynch dio cuenta de la forma en que dispuso el destierro (Lynch 1884: 89-90). Torres (1891) consigna los documentos referidos al viaje de los desterrados. 121 En febrero de 1883 se trasladó a las termas de Chillán —situadas a veinte leguas de esa ciudad—, donde pasó unos días. 122 Carta de 24 de setiembre de 1882. 123 Carta de 6 de setiembre de 1882. 124 Carta de 29 de julio de 1883 (N° 165). 125 Carta de 24 de setiembre de 1882. 126 Carta de 21 de enero de 1883 (N° 58). 127 Carta de 30 de mayo de 1883 (N° 131). 128 Carta de 21 de enero de 1883 (N° 58). 129 Carta de 18 de octubre de 1882. 130 Carta de 3 de abril de 1883 (N° 116). 131 Carta de 9 de mayo de 1883 (N° 120). 132 Margarita Guerra pondera y matiza las afirmaciones muy generales de ciertos historiadores con respecto a la actitud de la clase dirigente peruana frente a las negociaciones de paz con Chile (Guerra 2004: 255). 133 Si bien posteriormente la historiografía ha entendido que la posición de Iglesias pudo responder a un afán realista por encontrar el entendimiento con los chilenos como condición para reconstruir el Perú (Basadre 1983, VI: 362), no podemos esperar, del contexto en el que vivía Candamo, un objetivo análisis de la situación. 134 Candamo da a entender esto en carta de 22 de marzo de 1883 (N° 93). 135 Por ejemplo, recibieron la noticia de la supuesta muerte de Cáceres, de la cual duda Candamo en carta de 4 de octubre de 1883 (N° 200). 136 En una extensa nota a la carta que Candamo escribe desde Angol el 19 de setiembre de 1882, recogemos el testimonio de Carlos M. Elías sobre el desarrollo de las conversaciones con Logan. 137 Véase El Comercio (16.8.1884). 138 El Comercio (8.9.1884) informó de la llegada a Iquique de los peruanos expulsados de Lima por el gobierno de Iglesias, mencionando a José María Químper, Juan Francisco Pazos, Lorenzo García, Juan Ignacio Elguera e hijo, Pedro Correa y Santiago, Manuel Marcos Salazar, Alejandro Garland y N. Alfaro. Si bien en esa relación no aparece Candamo, por una carta suya del 12 de setiembre se deduce que llegó a Iquique el día 8 del mismo mes. 139 El Comercio, 8.9.1884. En La Opinión Nacional (13.9.1884) se informó que Candamo y otros exiliados habían sido trasladados a la localidad de la Noria, en Tarapacá. Por lo que se desprende de las cartas de Candamo, parecería que dicho traslado no se produjo. 140 Llegó al Callao a bordo del vapor «Mapocho», procedente de Iquique (El Comercio, 5.11.1884). 141 En varias cartas de este epistolario hay alusiones al ferrocarril de Eten, y especialmente interesantes son las referidas a su preocupación por que esa empresa no fuera afectada por las imposiciones económicas chilenas durante la guerra. Para ello Candamo transfirió su parte en esa empresa a José Canevaro, súbdito italiano, tal como 827

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