El Perú desde la intimidad

II. VIAJE A PARÍS (1875) Panamá, abril 4/1875 182 [*] Mi querida Teresa: Ayer al medio día llegamos los pasajeros del vapor «Oroya» 183 a esta calurosa tierra sin haber experimentado durante el viaje contrariedad alguna, ni más fastidios que los consiguientes a toda navegación. De salud estoy perfectamente, y ni aun del calor sufro tanto como en otras ocasiones al pasar por este lugar. Mañana a las siete de la mañana partimos por el tren a Colón y por la tarde zarparemos. El vapor que nos toca es muy bueno y el tiempo que hace ahora en el Atlántico magnífico. Supongo que habrás continuado bañándote en el mar; 184 y es necesario que continúes hasta haber tomado cincuenta o sesenta baños que serán muy provechosos no sólo para ti sino también para el machito. Baja siempre en el burro; pero ten mucho cuidado de que esté siempre bien ensillado, y de que Antonio vaya siempre contigo. Cuidado con muchas pruebas en el mar. De mi Carmencita qué podré decirte que tú no calcules. La extraño tanto que de veras me hace falta. La pobrecita estará ya mejor de su constipado, y quizás habrá vuelto a bañarse. No dejes de retratarla tan pronto como sea posible, e inmediatamente mándame varios retratos de ella y tuyos. Dale muchos besitos a mi nombre. Aquí he comprado algunas perlas muy bonitas; entre ellas dos que están muy aparentes para los aretitos de Carmencita: en París las haré montar. Caivano185 con su mujer, su suegra, dos cuñadas, dos negras, dos negritos, un italiano y su hijita han sido mis compañeros de viaje. Nadie sabía en Lima que esta familia iba partir para Europa; algo ha habido en ese viaje de una especie de fuga. Mi sorpresa aumentó cuando pocos momentos después de nuestra llegada a ésta llegó también Marcone, que partió del Callao en el vapor chileno el mismo día que nosotros. Como tú sabes este sujeto ha quebrado y, según dicen, de mala fe. Antes de 79

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