El Perú desde la intimidad

su favor. Mucho habría deseado, señor Candamo, cumplir este encargo personalmente, pero la circunstancia de encontrarse usted en Chorrillos, y no haberme sido posible verle por impedimentos ajenos a mi voluntad, no deseando pasar más tiempo sin cumplir este honroso encargo, me permito hacerlo por escrito a fin de que así quede también constancia de mi cometido. Me manifiesta el señor Taboada que hay en aquella provincia delirante entusiasmo, y no podía dejar de ser así porque su candidatura significa para el país prenda segura de futuro engrandecimiento y prosperidad; cuando el candidato a la presidencia de la República reúne como usted especialísimas dotes de inteligencia privilegiada, ilustración vastísima, profundo conocimiento administrativo, honradez sin mancha y amor a la patria, no se abrigan temores, y solo se espera en el gobierno una administración fructífera y bienhechora. Así lo esperamos, señor Candamo, en su próximo periodo, porque como Tumbes, todos los puntos de la República se agitan presurosos por el triunfo de los partidos que han de llevar a usted a la suprema magistratura, en medio de las unánimes aclamaciones de los pueblos que cifran en usted sus más halagadoras esperanzas. Digo a usted, señor Candamo, que todos los pueblos aplauden su candidatura, porque tengo documentos que lo comprueban. Creo haberle dicho en la visita que he rememorado, ser empleado de la «Compañía Nacional de Recaudación»; como corresponsal de la contaduría, con este motivo, me comunico con todos los empleados de las capitales de departamentos, provincias, distritos y hasta con los vigilantes de los diferentes lugares de la República; a la mayor parte de estos empleados he escrito recomendándoles que hagan favorable propaganda a la alianza civil-constitucional; todos me han contestado aceptando el encargo, y los que no han podido trabajar francamente lo han hecho de manera reservada pero activa. En vista de este vivo entusiasmo en que los pueblos convertidos en comités civiles y constitucionales se aprestan para las próximas elecciones, hay algo que inquieta, señor Candamo, y para mí no es motivo de esta inquietud las falsas alharacas de cuatro locos, y como usted bien dice grotescos fanfarrones; estos nada harán ni se habrían atrevido a manifestar 736

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