trabaja en grande escala. En su desenvolvimiento económico tropieza Bolivia con su régimen monetario. Necesita entrar, como nosotros, en el camino del oro. Yo aprovecho las oportunidades para hacer opinión en este sentido. Creo que a nosotros nos conviene que se haga aquí la reforma. Anoche, precisamente, que comía con los gerentes de los Bancos Nacional y Argandoña,794 señores Zamora y Urioste,795 como quien dice los Payanes796 de Bolivia, hablábamos del asunto. Estos son dos hombres capaces de contribuir eficazmente a la obra. La desean. En cambio, una persona muy influyente en el Gobierno, don Avelino Aramayo, 797 a quien por sus excepcionales circunstancias de posición, cultura y fortuna se le señala como probable sucesor del General Pando, 798 me ha dicho que a pesar del éxito que la reforma monetaria ha tenido en el Perú, éxito de que él dudó, continúa creyendo que Bolivia debe seguir en el régimen de la plata, sin más modificación por ahora, que hacer buena moneda de ese metal. El doctor Muñoz, 799 médico que ha hecho sus estudios en Lima y que irá dentro de pocos días al Ministerio de Instrucción, es partidario del régimen del oro y piensa plantear el asunto en el Gobierno. Le he ofrecido algunos de los trabajos que sobre la materia se hicieron en Lima. Mucho le agradecería a usted que me enviara los folletos más importantes. En este momento, los partidos políticos pasan por un periodo difícil. El Liberal sufre defecciones. Ninguno de sus hombres dirigentes tiene autoridad bastante para mantener la unidad y disciplina. El Constitucional, derrotado por el régimen actual va a su disolución, pues un grupo se dirige al Partido Conservador, que es muy pequeño, y otro tiene tendencias a encartarse con los liberales. Si estos se mantuvieran unidos, la cosa sería sencilla, pero no es así. Van dibujándose en el Partido Liberal tantas fracciones como aspirantes a la Presidencia. Los señores Velazco, Montes, 800 Sainz, 801 Romero son tenidos como candidatos. Al último se inclinan más los constitucionales del segundo grupo. Esta situación puede conducir muy bien al triunfo de un papabile de última hora: don Eliodoro Villazón o don Avelino Aramayo. A los dos les conviene mantenerse así como en reserva. Al Perú le convendría más cualquiera de estos dos, que 732
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