El Perú desde la intimidad

Señor don Manuel Candamo Lima. Querido amigo: Si supiera usted con cuánto placer leo sus cartas, no me las escatimara tanto. Cuando después de repasar los periódicos de Lima abro una carta suya, me produce el mismo efecto que cuando al terminar una visita al hospicio del Cercado se detiene uno en la portería a escuchar las apreciaciones que hace la superiora sobre las manifestaciones de insania más características de que se acaba de ser testigo. Quizás visitante y superiora puedan tener también algo de locos, a su manera, pero en nuestro caso no pasaría de una manía inofensiva, originada por el buen deseo de que las cosas presentaran el aspecto más racional y más culto posible. Como consecuencia de algunos de esos actos desatentados [sic] que usted señala en su carta, he tenido que pelear con los antiguos solicitors del Perú, Freshfield & Williams, gente bastante inútil, pero muy respetable, cuya [ilegible] se alarmó porque escribí la epístola de marras, que en el estilo jurídico de aquí podría llamar «Araníbar v. Dreyfus»; y porque como consecuencia del arreglo que me mandaron de Lima hacer con Bogardus, tuve que valerme para el mismo asunto de los solicitors que éste dejó contratados, pero que al fin he tenido que pagar yo por cuenta del Gobierno. Yo no sé cómo demonios he venido a meter el pie en esta trampa. Le aseguro a usted que si no fuera porque tengo amor propio, como cualquier hijo de vecino, y preveo que todos creerán que de puro inútil abandonaba el puesto, ya me habría regresado a Lima, a revolcarme en nuestro común chiquero; gruñendo siempre y comiendo cuando se puede, como hacen los demás. Pero al fin creo que este será el resultado, porque a pesar de que hasta ahora no puedo quejarme de la manera que se porta conmigo el Gobierno, presiento que le será imposible continuar haciendo frente a las remesas de dinero necesarias para continuar el juicio de Dreyfus con la actividad que es necesaria también, porque de lo contrario éste nos aplastaría con los recursos de que dispone. En asuntos de esta naturaleza lo primero que hay que hacer es trazarse un 726

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