usted, por su buen corazón y por la amistad que me profesa, se ha propuesto que vaya a vivir a Valparaíso y ha logrado la autorización correspondiente, cargaré con mis cacharpas, diré adiós a Chillán y pronto me tendrá usted por allá. Eso sí, mi amigo querido, permítame usted que no acepte su amabilísimo ofrecimiento de hospedarme en su casa. No hay razón ni motivo para imponer a usted y a su familia una molestia semejante, pues por más que usted se empeñe en persuadirme que no lo es, siempre es molestia y gran molestia para una casa un huésped extraño, y sobre todo un huésped por tiempo indeterminado. Y hablando con la debida franqueza, no solo por usted y su familia me veo en la necesidad de no aceptar, sino también por mí; porque lo que en toda circunstancia prefiero y deseo más es mi completa independencia, y aun cuando estoy seguro de que en casa de usted disfrutaría de cuanta sería posible, nunca tendría la suficiente para dar rienda suelta a mis genialidades, malos humores y malas propiedades. Esto no impedirá que muy a menudo, sin invitación previa ni trámite de ninguna especie, me aparezca ante usted a las horas de almorzar o comer, ocupe un asiento en su mesa y pase algunos agradables momentos en la grata compañía de usted y su apreciable familia. Reitero a usted mi más profundo agradecimiento y me despido hasta muy pronto. Su afectísimo amigo y seguro servidor, [Manuel Candamo] *** 9 de octubre 1903 [*] Excelentísimo Señor Presidente de la República del Perú Señor don Manuel Candamo Lima 721
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