El Perú desde la intimidad

José Macandrew *** Chillán, agosto 5/1883 [Copia] 778 Señor don José Macandrew Valparaíso Mi querido amigo: Con su carta del 1º, que tuve la satisfacción de recibir el viernes, me ha dado usted una prueba tan afectuosa de su amistad, que verdaderamente temo no poder corresponder jamás como es debido. No se presentará ocasión para ello, pero esté usted seguro, mi querido amigo, de que siempre agradeceré con toda mi alma la solicitud y cariñoso interés que tiene usted por mí, y que le han movido a hacer espontáneamente en mi obsequio lo que ciertamente no se hace sino en favor de una persona por quien se tiene mucha estimación y aprecio. Haré uso de la autorización que debido a los esfuerzos de usted se me ha concedido para residir en Valparaíso, y que ayer me comunicó el secretario de la Intendencia. Partiré de aquí probablemente el jueves después de recibir mis cartas de Lima, que deben llegar el miércoles, y de escribir las que mandaré por el correo de ese día. Yo no he estado muy deseoso de cambiar de residencia, y aun me inclinaba a creer que más me convenía continuar aquí. En nuestra condición de prisioneros vencidos y humillados, las grandes ciudades como Santiago y Valparaíso no me parece que son la residencia más a propósito, por varias consideraciones y principalmente por ser los centros del movimiento político del país, y estar en ellas la opinión constantemente preocupada y agitada con los negocios públicos. Tranquilidad, cierta comodidad relativa y un buen clima era cuanto necesitábamos, y mal que bien Chillán ha reunido para mí esas condiciones, pues aun cuando su clima no es el mejor de Chile, no es tan perverso como se nos había hecho temer; a mí no me ha hecho mal y he pasado sin novedad la peor época del año. Por esto, pues, no teniendo ninguna razón seria para desear el cambio, estaba dispuesto a pasar aquí todo el tiempo de cautiverio; pero ya que 720

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