Hoy salen para Moquegua los batallones 10 y 11, y la salida de estos cuerpos fue lo que motivó la orden de nuestro intempestivo regreso, pues Pardo quiere que haya siempre bastante tropa en Arequipa, tanto para contener a esta gente turbulenta, cuanto para tener una fuerte división que oponer a Piérola, en el caso improbable y casi imposible de que éste, acosado por Rivarola y por Montero, decidiese marchar sobre Arequipa. Pocas horas después que nosotros llegó a ésta el batallón Ayacucho con seiscientas plazas, y con él hay ahora aquí mil quinientos hombres de guarnición. En Puno se nos enfermó mucha gente; nueve hombres tuvieron que ir al hospital, y temo que dos de ellos dejen sus huesos en esa fría y triste tierra. Algunos oficiales también se han enfermado, pero ligeramente. Yo me he constipado algo, tengo el pecho muy cerrado; pero es probable que con el calor que hace aquí pronto estaré bueno. Ya no podremos ponerle el óleo a Carmencita hasta la Pascua y me parece que aun cuando regresemos antes a Lima, como es seguro, más vale esperar esa fiesta que es tan alegre y notable. Le he comprado a la cholita una magnífica piel de vicuña donde puede echarse a patalear. Dale muchos besitos y cuida de que mame cuanto sea posible; creo que el mejor alimento para un niño como para cualquier animalito es el que la naturaleza se encarga de preparar. Aliméntate bien, trata de estar contenta, no tengas ningún cuidado por nosotros. A mi regreso deseo encontrarte sana, gorda y hermosa como estabas antes. A mis suegros y toda la familia muy afectuosos recuerdos. Tu marido Manuel En este momento acabo de recibir un paquete con una carta tuya y otra de Heeren, 172 fecha 25 del pasado. El mayor Carbajal me lo ha traído; la víspera de mi marcha a Puno me buscó en el cuartel y no me encontró porque desgraciadamente ese día fui con Pardo a Tingo y Sachaca. Te mando otro beso, Teresa de mi corazón. 71
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