El Perú desde la intimidad

y seis tendré la felicidad de estrecharte entre mis brazos y de comerme a mi hijita. Inútil sería decirte cuánto las extraño, pues tú debes suponerlo muy bien. No he recibido ni una carta de Lima; creo sin embargo que tú debes haberme escrito. Muchos recuerdos a toda la santa familia. Recibe un fuerte beso de tu Manuel *** Arequipa, diciembre 4/1874 Mi querida negrita: Ya nos tienes de regreso de Puno. Ayer a las seis de la mañana con mi escopeta al brazo y en unión de dos amigos me encaminaba al lago Titicaca para hacer una buena cacería de patos, cuando llegó de aquí una máquina con comunicaciones para el prefecto en que le ordenaban que mandara a ésta a nuestro batallón tan pronto como fuera posible. Inmediatamente nos preparamos y una hora después todo el batallón, menos una compañía que hemos dejado de guarnición en Puno, se acomodaba en los carros del tren; allí pasamos todo el día y toda la noche y a las seis de la mañana de hoy entramos a Arequipa. Al llegar al cuartel recibí tu cartita que como puedes calcular me ha causado grandísima satisfacción. Inquieto y aburrido estaba por no haber recibido hasta hoy ninguna noticia tuya y de mi hijita, dos angelitos que son el encanto de mi vida; así es que tu cartita vino a quitarme un enorme peso que tenía sobre el corazón. Mi ausencia durará aun cuando más diez o doce días, pues calculo que el lunes o martes de la próxima semana todo estará concluido. La división Montero estará el domingo en las alturas de Torata, y acometidos los revolucionarios por un lado por esa división y por otra por la división Rivarola, tienen indispensablemente que dispersarse. 70

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