partido, ni de pasiones políticas; que sólo la terrible situación en que se halla el Perú, pudo determinarme a tomar parte en el movimiento político; pues todo mi anhelo es ver a nuestra patria, si no próspera y grande, lo que no nos es dado esperar en mucho tiempo, tranquila a lo menos. ¡Quiera Dios que así sea cuanto antes! Suyo, afectísimo amigo y seguro servidor, J.A. de Lavalle [*] Membretado: Nº 18, Calle de la Minería *** Marzo 12 [1882] [copia] Señor don José Antonio de Lavalle Muy estimado amigo: Necesito molestar nuevamente la atención de usted para hacer una aclaración que considero indispensable. La Junta Directiva del Partido Constitucional no ha tenido ni tiene hoy mismo conocimiento de mis conversaciones con usted respecto al proyecto de concordia. En las entrevistas que tuvimos dije a usted que no pondría el asunto en conocimiento de ella, sino después que las dos personas designadas por el Comité del Partido Nacional y Elías y yo hubiésemos establecido las bases posibles del arreglo, a fin de no someter a la deliberación de tan numerosa reunión de personas sino puntos determinados y concretos, idea que usted aprobó y aceptó por completo. Si hubiese usted recordado esa circunstancia, usted por su parte no habría considerado que el manifiesto ponía término a toda discusión, y si recordándola la hubiera usted hecho presente al Comité, tampoco se habría formado este el mismo equivocado juicio. Además, la impresión de ese documento había sido resuelta antes de la fecha de nuestra primera entrevista. Se creyó necesario no dejar sin contestación el manifiesto del señor de Piérola; se creyó indispensable, patriótico, manifestar que el Perú tiene un gobierno regular, reconocido 713
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