El Perú desde la intimidad

Santiago, 3 de diciembre de 1886 Señor don Manuel Candamo Lima Mi querido amigo: Con mucho gusto leí su interesante y larga carta de 30 de octubre, y por contestarla extensamente dejé pasar varios vapores en que estuve muy atareado. Hoy, aun cuando no lo estoy menos, no quiero dejar de escribirle. Estoy completamente de acuerdo con usted en todo lo que se refiere a lo hecho por el Congreso en los diversos asuntos graves que resolvió. Las consecuencias de algunos han sido ya palpadas, y el relativo a los jesuitas ha levantado, sin necesidad, un avispero que mucho ha de dar que hacer aún. 766 Aquí ha hecho el peor efecto todo lo resuelto por el Congreso, pues no se comprende que en momentos de reconstitución, en que se necesita de mucha calma y tranquilidad, se provoquen dificultades que entorpecen la marcha del Gobierno y comprometen la paz pública. Ya sabría usted sin duda el efecto de aquella ley sobre autoridades para Tacna y todo lo que hubo. La actitud de Godoy 767 y las mortificaciones que tuve que sufrir. Y todo para qué, para alardear de lo que no tendremos fuerzas para sostener cuando llegue el momento crítico. Sería muy largo hablar sobre esto y sobre muchas otras cuestiones tanto o más graves. No le puedo ocultar a usted que estoy inquieto y preocupado, porque se me ocurre que en nuestro país vamos como antes, y siempre caminando a la aventura y sin saber lo que queremos y adónde vamos. Acabo de recibir un telegrama de Iquique, en que me anuncian el cambio total de ministerio. ¿Puede decirme qué lo ha motivado? ¿Cómo sale Araníbar dejando todo a medias? No lo comprendo. Aquí también ha habido su bolina y su cambio casi total de ministerio. La guerra era a los Montt-Varistas,768 resultó derrotado nuestro amigo D.J. Novoa en la Cámara de Diputados y aquí ardió Troya. Godoy salió del 703

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