Decídase usted, que es ése un sacrificio que tienen obligación de hacer los que como usted tienen hijos y tienen que pensar en el porvenir. Yo que no tengo esos lazos, me lanzo pour l’amour del’art, porque no puedo negar que las luchas de la política me gustan y que estoy en mi elemento cuando en el seno de las Cámaras, en sesión borrascosa, hay que tomar la palabra y luchar contra el poder o contra adversarios temibles. Sin embargo estimo y acepto su consejo como bueno. Así es que no pienso hacer sacrificio ninguno. Es verdad que los elementos se presentan muy bien y como digo a Pardo, a quien escribí el otro día, deberé más que a mi propia popularidad a la inmensa impopularidad de Pérez. Tal es la verdad que sin embargo de las muchas cartas que diariamente escribe el Presidente recomendando a Cochinito [sic], mucho tengo ya adelantado y más me prometo aún. Ya he repartido mis proclamas, que están haciendo muy buen efecto; dígale a mi honorable suplente que le dé una para que usted me dé su opinión. Espero la minuta de que usted me habla y ojalá que pudiéramos pronto arribar a un arreglo satisfactorio. Ahora los deudores que son hacendados de azúcar son seguros, y como los pagarés hablan de plata u oro sellado, se pueden hacer transacciones muy ventajosas. Lo del dirimente es cosa fácil de arreglar. Jesús corresponde sus saludos y ambos les enviamos a Teresa y a Delfina, con cariños a las chicas, especialmente a Carmencita. De usted amigo seguro servidor, Carlos M. Elías Ruego a usted la entrega de la adjunta que precisa [sic] es una contestación a un asunto electoral. *** Baños de Cauquenes, febrero 22 1883 Muy querido amigo: Su grata del 20, que recibí ayer tarde, me ha causado mucho placer, porque [roto] a usted puedo aquilatar por los pliegos de ella, su afecto. Agradézcola pues. 693
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