No me olvidaré de cumplir en lo que te ofrecí respecto a los despachos telegráficos por conducto de Castro; te los haré cada vez que tenga que comunicarte alguna noticia de interés. Es probable que en Lima hayan continuado las alarmas nocturnas, que dejan sin dormir a Camarón y Capuchín. También es probable que se hayan lanzado a rodar muchas bolas respecto a nosotros; felizmente ya ese es un medio muy conocido y gastado, que no puede producir efecto en ninguna persona sensata. Aquí termino por hoy, para continuar mañana. Buenas noches, chola de mi corazón, quiera Dios que duermas tranquila, sin que ningún pensamiento triste te aflija y turbe tu sueño. El escapulario que me colocaste lo conservo y lo conservaré hasta mi regreso. Recibe un fuerte beso de Tu marido Noviembre 26. Mollendo, 7 de la mañana Hemos fondeado; el mar está como una taza de leche. Ha llegado el capitán de puerto y no dice nada de nuevo. El presidente está en Arequipa. Los revolucionarios siguen en Torata 162 y las fuerzas del gobierno los están rodeando. Manuel no tiene tiempo para escribir; lo he mandado a Arequipa. Te estrecha fuertemente contra su pecho Tu Manuel Arequipa, noviembre 27 [1874] Mi querida Teresa: Ayer a las diez de la noche llegamos a ésta sin contratiempo alguno. No tengo nuevas noticias que darte de la revolución; las cosas siguen poco más o menos en el mismo estado. Pronto Piérola163 y compañía quedarán encerrados como en una ratonera y en diez o doce días más todo estará indudablemente concluido. A esos pícaros los jaque [sic] Rivarola por un lado con una división de mil y tantos hombres; Montero164 con otra hermosísima división los va a atacar por retaguardia, lo mismo que 66
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