El Perú desde la intimidad

I. CAMPAÑA MILITAR EN EL SUR DEL PERÚ (1874) Vapor «Valdivia», noviembre 25/1874, 9 de la noche Mi Teresa: 157 Supongo que quedarías muy enojada conmigo por haber partido sin despedirme de ti; pero también supongo que comprenderías el motivo por qué lo hice así. Todos estamos bien; la oficialidad y la tropa muy contentos y animados. Manuel 158 ha estado mareado desde que se embarcó, no se ha levantado de la cama, y sin embargo está muy alegre. Mañana a las seis llegamos a Mollendo, y si el mar no está enteramente bueno, haré que el vapor nos lleve a Islay, que sólo dista seis horas de ese punto, y allí desembarcará la tropa. Esta carta no la cierro hasta mañana, a fin de agregar a ella las noticias que recibamos en Mollendo sobre el estado en que están las cosas. Y a ti ¿cómo te ha ido, mi queridísima mujercita? Ya calculo cuánto habrás llorado y cuán profundamente triste te habrá dejado la ausencia de tu marido. Mucho me ha afligido y me aflige pensar en eso, y trato de arrojar de mí tan tristes ideas porque no quiero que en las circunstancias en que nos hallamos los cachimbos 159 ningún sentimiento de ternura debilite la energía que se necesita en un coronel. Mi pobre cholita, mi preciosa hijita160 habrá sufrido también con mi viaje, porque quizás tú no habrás podido regalarla con tu buena y abundante leche. Felizmente el angelito está tan sanito y tan fuerte que bien habrá podido pasar un día o dos sin más alimento que la mamadera. Bésala a mi nombre, procura que ella te disipe la tristeza y trata de que no se adelgace. Creo que sería conveniente que la nodriza le diera de mamar de cuando en cuando; pero naturalmente caso de que no le fuera bien sería preciso suspender. Dile a don Manuel 161 que no tenga el menor cuidado por mi ayudante, que tengo formado un plan respecto a él, y que en cualquier caso nada le sucederá. 65

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