creerlo. Hacía dos semanas apenas que se habían ido a Roma, en donde tenían intención de pasar el invierno, cuando un domingo estando almorzando, nos traen un telegrama en el que nos decía una de sus hijas que estaba gravemente enfermo; otro despacho en la noche del mismo domingo que estaba en agonías y otro que había muerto. Ya puedes imaginarte nuestra pena. Carlos y dos de mis hijos, Rosita y Carlitos, se marcharon enseguida para Roma para acompañar a la pobre Mercedes y sus hijas, que estaban solas allí. Todos los jóvenes se habían quedado en Inglaterra, y no recibieron los telegramas sino demasiado tarde para alcanzar a ver a su padre. Arturo también fue con uno de sus hijos, de manera que la pobre Mercedes tuvo a lo menos el consuelo [Incompleta] *** VII. VÍCTOR MANUEL G. CANDAMO Arecibo, isla de Puerto Rico 29 de abril 1904 Señor don Manuel Candamo Lima Querido pariente: Cuando leí en la prensa sudamericana la noticia de su elevación de usted al primer puesto de la República, me alegré, y mi mujer no se quedó atrás por cierto, tomando parte en mi natural placer, por la legítima satisfacción que nos es dado tener a todos los que llevamos el apellido, bien hayamos nacido en Asturias, en donde radica nuestra vieja casa solariega, en el concejo de Candamo, bien en Pontevedra o en América. Y si este es un grande honor para la familia, también lo es de gloria y legítimo orgullo para su patria. Y como de ese honor y de esa gloria nos toca a nosotros una parte, por vínculos de la sangre contraídos, nos damos por muy honrados con ellos y nos unimos a la común satisfacción, y le enviamos nuestra sincera y cariñosa felicitación. Deseo que Dios le dé a usted sumo acierto en su nuevo cargo, que 666
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