El Perú desde la intimidad

Boucheron por ser el joyero que yo más conozco, puesto que es el nuestro, y también porque es uno de los mejores de París. Le dije el encargo que me hacías, que podía disponer de 1,600 francos y que de preferencia me fijara en aretes. Me dijo que aretes solo se usan, por el momento, de una sola piedra, sea una perla o un brillante, o bien una piedra de color rodeada de brillantes, y que por ese precio no sería fácil encontrar una piedra bastante buena y grande para usarla como aretes. Sin embargo, iba a ocuparse de ello y buscarla y me propuso también hacer dos o tres alhajas para que pudiera escoger. En efecto, me hizo un precioso lazo de brillantes, una cadena larga como las llevan ahora (un sautoir) hecha en platino, zafiros y brillantitos, y dos pares de aretes, unos de un gran zafiro rodeado de brillantitos pequeños, y otros del zafiro más pequeño, pero mejor, rodeados de brillantes más grandes; estos son los que he elegido. Todo esto fue hecho expresamente para mí y yo misma escogí los dibujos. No tienes idea cuántos días he estado para decidirme. Hemos tenido un consejo de familia, le preguntaba a mis hijos, ¿cuál te parece que le gustará más? El uno me decía una cosa, el otro otra y fue Carlos que con mucha razón me dijo que tú lo que deseabas eran aretes y que era en eso que debía fijarme, y fue así que me decidí a mandarte los aretes. Espero que sean de tu gusto y que estés contento de que los haya escogido de preferencia a las otras cosas. Son muy bonitos, muy bien engastados y los zafiros tienen muy bonito azul; luego es una alhaja que se puede llevar siempre porque el color es muy serio y además es símbolo de fidelidad, lo cual viene muy a propósito en esta ocasión. Ojalá pues sean de tu gusto y del de Teresa. Nosotros también, aprovechando de la amabilidad de Sor María Rosa, mandamos un pequeño recuerdo a Teresa, a las niñas y a ti. Son cosas muy sencillas y por lo mismo les permitirá llevarlas siempre en recuerdo nuestro. Espero y deseo de todo corazón que pasen ustedes unas felicísimas Noces d’Argent rodeados de todos sus niños y que puedan celebrar con la misma felicidad las de oro. 726 Cuánto gusto he tenido de conocer a Sor Álvarez Calderón;727 qué simpática es, qué cara de bondad tiene y qué inteligente parece. Solo dos o tres veces la he visto y sin embargo me pareciera que ya la conocía desde hace tiempo; tan amable y natural es. A Carlos y a los niños les ha encantado y nos ha dado mucha pena el despedirnos de ella. Dile a Teresa que debe estar orgullosa de tener una hermana como esa y encuentro que 662

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