El Perú desde la intimidad

periódicos y aún no he recibido ninguna carta. Carlos me ha contado los horrores que dicen los periódicos sobre la cantidad de muertos y que los habían tenido que quemar, etc. Me ha dicho también lo bien que se había portado el nuncio, el embajador francés, pero no me ha dicho si en esos muertos se encontraba alguna persona conocida o de la sociedad. Espero que no, pues es muy triste morir así como un perro. Todo eso por la ambición de un cualquiera. Aquí nos tienes a todos muy bien, gracias a Dios. Hemos pasado un invierno de lo más riguroso y merecemos tener una bonita primavera. No sé si sabes que Clotilde y su marido en lugar de ir a Madrid como tenían intención, han tenido que quedarse con nosotros aquí en París. Clotilde desde que estuvo mala en el mes de agosto quedó muy delicada y consultó a Faurier, el cual le dijo que tenía que quedarse en cama unas seis o siete semanas porque necesitaba un reposo completo, y era la única manera de cortar esas indisposiciones que podían ocasionar otra vez la que tuvo en el mes de agosto. La pobre ha tenido la paciencia de quedarse casi dos meses en cama, pero ahora está completamente bien y sale y lleva su vida de costumbre. Probablemente irán a Madrid en octubre; hasta entonces estarán ya sea con nosotros o en visita en Bélgica y Holanda, donde tiene a sus cuñadas. Me olvidaba preguntarte de quién será un faire part de Carmela Antonia Gastañeta 724 con un señor Vargas y otro nombre que no recuerdo. Yo me figuro que es una hija de Francisco, pero no puedo explicarme cómo nos mandan a nosotros (pues está dirigido a Carlos Candamo familia - Coca), un poco comercial ¿no es verdad? Un faire part como a un extraño. Si es así, no tengo intención ninguna de contestar. Mi hermano Francisco 725 es un tonto malcriado. Figúrate que hace un año le escribí una larga carta anunciándole el matrimonio de Clotilde. ¿Querrás creer que hasta el día de hoy no he recibido ni una palabra de felicitación, ni por carta ni de ninguna manera? Y ahora recibo ese faire part de una hija de él, a mí su hermana, mandado a la casa de Lima, dirigido como un prospecto y sin saber siquiera quién lo manda. Confiesa que tengo razón por lo menos de estar sorprendida. Si acaso oyes decir algo, si se quejan de que no los he felicitado, ya sabrás por qué. Si no dicen nada, no digas tampoco que te he escrito sobre el particular, pues no vale la pena. Concluyo mi carta, mi querido Manuel, rogándote des un fuerte abrazo a Teresa y a cada uno de tus niños, y para ti el más fuerte de tu hermana 659

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