Arturo716 *** 1 Mayo 1877 [*] Querido Manongo: Como verás, te escribo de Londres, donde me encuentro desde unos 15 días con el solo objeto de ver a Pividal. El estado del negocio del guano nos tiene muy preocupados, como podrás suponer, y por supuesto hacemos todo lo posible para enderezarlo. No sé si eso sea posible; es desesperante e inútil de luchar contra tantas intrigas de mala fe como las que se nos oponen, y es triste ver que un gobierno que celebra con uno ese contrato y que debía ser el primero para defenderlo, sea el que lo ahoga del modo más injusto y duro del mundo. Ciertamente parece incomprensible que el Gobierno defienda los derechos de su único y verdadero enemigo que es Dreyfus, contra esta compañía que lo representa al Gobierno y que no tiene ni puede tener otros intereses que los del Gobierno. Las bases sobre las que basan su cálculo son tan ridículas que no pueden tener por [ilegible] sino la mala fe de Araníbar, que lucha por sus amigos. ¿Cómo es posible que crean que saldrá en provecho del Gobierno impedir que la Compañía venda? La llegada de Pividal nos dio muchas esperanzas de algún arreglo, pero todas se nos han ido. No creo que su carácter tímido, algo dudoso y ni sus poderes le permitan servirnos gran cosa y tanto Carlos como yo nos hemos desilusionado con los argumentos que él emplea y que son los que allí corren para defender el procedimiento del Gobierno. Por ejemplo, dice que Araníbar cree que el Gobierno se encuentra entre dos pillos, Dreyfus y la Compañía, y que por consiguiente debe tratarlos de tal o tal modo. Y por qué insistió el general Prado de vernos a mí y a Candamo en la Compañía. También dice que creen que la Compañía desea tener los precios más bajos, no porque sea necesario para efectuar ventas sino para comprar nosotros, la Compañía, el guano y lo revenda con más ventaja para ella. Qué triste es oír eso y qué desengaño para personas que principalmente hemos entrado para servir al Perú y al gobierno del General. Y duele 644
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