El Perú desde la intimidad

consiguiente que ya está perfectamente bien. [*] Carta mecanografiada. *** V. ARTURO HEEREN París, 1 agosto 1873 Mi querido Manongo: Recibimos tu carta del 27 de junio en la que nos has dado la feliz noticia de tu compromiso con Teresa Álvarez Calderón. No necesito decirte que esta comunicación nos ha causado un gran y verdadero placer, y tanto Virginia como yo te mandamos a ti y a tu novia la más verdadera enhorabuena y nuestros mejores saludos. Me acuerdo perfectamente de tu novia, es decir, solamente la conozco de vista, y por lo que he oído de ella, creo y espero que has escogido con mucho tino y que si no logras ser un feliz hombre, solo será tu culpa. Realmente nos ha dado mucho gusto el que hayas tomado esta decisión y que te hayas fijado en una niña que tiene las simpatías de tantas personas. Que sean ustedes muy, muy felices, que vivan muchos años y que tengan muchos hijos, para que tenga ocasión de demostrar de ser tan buena madre de familia como tú dices y yo no lo dudo por un momento. Ya te veo cargando tus bebés y arropándolos, paseándote con ellos en el Malecón, haciéndoles «ojos de Boza» cuando han sido méchants y que no te quieran respetar, y en fin logrando por tu digno ejemplo de padre formal, mísero y severo unos modelos de muchachos que serán tan calaveras como lo ha sido Manongo. No permitas que sean ni cura, ni abogado, ni poetas. En fin, por lo que te digo verás que no solamente he pensado ya mucho en tu matrimonio, sino que hasta he ido más allá. Dale pues muchos recuerdos a doña Teresa de mi parte, dile que la suplico de corresponder a mis sentimientos de verdadero afecto y suplicándoles nos manden pronto las fotografías, concluyo esta carta especial e importante. Adiós, pues, recibe un abrazo de tu hermano que te quiere, 643

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