A principios de julio te escribí solamente unas cuantas palabras prometiéndote muy pronto una carta larga, y si he tardado en hacerlo es porque esperaba de un día a otro la noticia de tu nombramiento definitivo. A Arturo lo he dejado aún en Baden Baden, siguiendo una cura, pues últimamente no se ha sentido nada bien, está débil, nervioso y creo que la consecuencia de eso es que esta primavera tuvo un fuerte ataque de gota, que lo cansó muchísimo. Yo pasé allí con él dos meses; pero me he tenido que venir pues mis hijas y muchachos estaban aquí solos y me reclamaban; felizmente que Carlos y Clotilde estaban cerca de ellos, lo que me daba una gran tranquilidad. Carlos, etc., etc., están muy contentos con el compromiso de Merceditas con un joven francés, muy buen muchacho, con buena fortuna y que, sobre todo, parece quererla mucho, pues piensa en ella desde hace mucho tiempo. Mercedes me escribió ayer dándome también la noticia de que su hija mayor Nini está también comprometida con un joven inglés diplomático, muchacho muy bueno y serio, y me alegro que Nini se haya decidido, pues desde hace más de un año el joven la pretendía; ojalá ambos muchachos sean muy, muy felices. Mucho he sentido no haber estado en París cuando llegó María Boza y solo he sabido su llegada por una carta de ella del Havre; siento tanto no haberla visto pues por ella hubiese tenido noticias de ustedes; me da siempre tanto gusto hablar con alguien que viene de Lima y que te ha visto. Creo que Mercedes vendrá en enero aquí a casa a pasar algunas semanas, de lo que me alegro, y como tengo mucho sitio en la casa puedo alojarla muy bien. Creo que ya varias veces te he ofrecido mandarte retrato de todos mis hijos, sin haberlo hecho, pero ahora te ofrezco sin falta mandártelos pronto, pues estoy trabajando para que vayan los muchachos a retratarse, lo que no puedo conseguir desde hace mucho tiempo. También te mandaré de mis nietos que están tan gentils; la mayor, Teresita, tiene ya 9 años. Cuando puedas y tengas tiempo, escríbeme, me darás gusto. Abraza mucho a Teresa y a todos tus hijos. Todos los míos me encargan felicitarte y abrazarte muchísimo. Si ves a Rosalba, abrázala y dile que me perdone que no le haya escrito desde hace tanto tiempo, pero que nunca la olvido. Hasta pronto, que te mandaré los retratos. Te abraza y besa tu hermana que te quiere, Virginia 636
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