El Perú desde la intimidad

manifestaba contrario a la suscripción del contrato Grace, considerando que al no tener ya el Perú las fuentes de riqueza del guano y el salitre, y que «no le queda ni con qué vivir», no debería comprometerse «a ceder un centavo de lo que le queda». 153 Los cargos de ministro en Francia y en Gran Bretaña que Carlos desempeñó brindaron materia para muchas cartas. Reconocía que esos cargos le suponían ventajas en su vida en Europa, pero a la vez se quejaba de los gastos que le generaban. Le preocupaba el pago al personal que trabajaba en las legaciones; era habitual el retraso en el abono de sus sueldos, por lo cual afrontaban una situación económica muy delicada. Otro aspecto que le preocupó fue el del largo proceso de dotación y envío al Perú de la cañonera «Lima»: el gobierno no remitía el dinero requerido, la incertidumbre se prolongaba y Carlos debía hacerse cargo de algunas de esas obligaciones, como la del pago a los tripulantes, que luego reportaba a Lima para su reembolso. La carrera política de Manuel Candamo fue seguida con interés por sus hermanos, quienes mostraron su disposición a ayudarlo económicamente en las diversas campañas electorales. Incluso cuando fue elegido presidente, Carlos y Virginia manifestaron que lo ayudarían en los gastos del proceso, y Mercedes se excusó por la falta de liquidez que afrontaba.154 Las cartas de Mercedes, Virginia y Clotilde —la esposa de Carlos— están referidas sobre todo a asuntos familiares y de la vida cotidiana. Aparecen, por ejemplo, encargos que le hacen a Manuel Candamo, que reflejan el recuerdo y el gusto por las cosas peruanas a pesar de los largos años de residencia en Europa. Así, en una carta de la década de 1880 Mercedes le encarga el envío de frejoles, pallares, garbanzos, papa seca, ají mirasol, orégano y ajonjolí. Carlos —en carta de 17 de marzo de 1903 — le pide algunos kilos de chocolate del Cuzco y dos sacos de café de Huánuco o de Yungay. Clotilde les enviaba ropa a Lima, o regalos diversos, y además se encargó de gestionar en París la venta de unas joyas que Manuel le envió desde Lima. No se conserva ninguna carta del otro hermano, Othon Gastañeta Iriarte. Sin embargo, en el epistolario hay varias referencias a Othon, que revelan la cercana relación que también había con él. Estando Manuel Candamo en Iquique, en el segundo destierro, se alegró de que sus hijas hicieran excursiones con Othon, esperando que «el galán no se aburra pronto de la 60

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