El Perú desde la intimidad

de ellas, y me dejó comprender que no podía sino referirse al dictamen de su comité consultivo contencioso. A pesar de esto, le manifesté, siguiendo la conversación, lo que me había sorprendido que Dreyfus hubiera firmado su contrato con el nombre de Dreyfus Fréres & Cie. cuando ya no existía tal razón social; y la contestación que me dio el Ministro me hizo comprender que, en su opinión, no tenía importancia que el contrato hubiese sido firmado por Dreyfus o por Dreyfus Fréres & Cie., siempre que se hubiese cumplido con las obligaciones estipuladas en él. No necesito detenerme a explicarte todas las consecuencias que puede producir y todos los disgustos que puede acarrear la demanda de nuestro tropical attorney, siendo así que lo único que le conviene al Perú es que las cosas duerman y vayan perdiendo su fuerza por la acción natural del tiempo. Figúrate lo desagradable, lo grave que sería que, con motivo de este incidente, se precipitaran los acontecimientos y Francia activase y prosiguiese, en Chile o en el Perú, sus antiguas gestiones sobre los diez millones de Tacna y Arica y en general sobre el crédito de Dreyfus, descontada la suma que le ha adjudicado el Tribunal de Lausana. La cosa podría complicarse y llegar quién sabe a qué extremo desagradable. Procura estar atento a este asunto, y dime qué opinión forma allí la gente sensata sobre el nuevo incidente suscitado por Araníbar: espero que no le darán una importancia que a mi juicio no tiene. Se va el correo y concluyo de prisa estas rápidas indicaciones, repitiéndome tu afectísimo hermano. C. Candamo [*] Carta mecanografiada. *** 26, Rue Beaujon París, 6 de febrero 1903 Mi querido Manongo: Hoy quería escribirte largamente, pero me falta el tiempo porque he estado muy ocupado en casa con una infinidad de asuntos particulares, y sólo en este momento, 6 de la tarde, llego a la Legación. 606

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