El Perú desde la intimidad

lo menos la aprobación de mis cuentas pero, pensándolo bien, me parece que no bastaría la aprobación sino que debes tratar de conseguir el pago, aun cuando fuere solamente de una parte del saldo, pues éste equivaldría o valdría más que una simple aprobación. Ahora que vengo con regularidad a esta oficina, me propongo escribirte con frecuencia y puedes contar con que cumpliré mi propósito. Tú por tu parte no dejes de escribirme tanto para darme noticias personales, sino también para tenerme al corriente de la política del país, en que según me dicen estás otra vez muy interesado. Hoy no tengo tiempo para escribir más, y con recuerdos cariñosos para todos, me despido hasta el próximo viernes. Tu hermano Carlos *** 26, Rue Beaujon París, martes 8 julio 1902 Mi querido Manuel: Mi secretario está enfermo; se cayó en días pasados al bajar del ómnibus y desde entonces ha tenido que quedarse en cama. Por ese motivo no te mando hoy carta oficial acusándote recibo de las letras que en pago de mis cuentas por el año pasado y primer trimestre del actual te ha entregado el Gobierno. Irá, si acaso el pobre hombre se mejora, por el próximo correo. Lo que sí te envío por este correo es una carta sobre asuntos de la Legación que te he hecho escribir. Lo que te digo acerca del trabajo de los empleados es enteramente la verdad. Trabajo no falta, y para que todo pueda estar con el día sería muy conveniente que en lugar de un adjunto enviado de Lima se me autorizase a contratar aquí un copista o amanuense. El trabajo de poner con el día los libros de la Legación ha durado diez y ocho meses, y si la Legación, en lo que se relaciona con el trabajo de oficina, hubiera continuado de la misma manera algunos meses más, habría sido imposible entenderse. 603

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