El Perú desde la intimidad

durante los combates entre iglesistas y caceristas en agosto de 1884, manifestó su angustia ante el impacto que ese trágico hecho pudiera haber tenido en sus hijos: «Muy triste debe haber sido todo eso y es cosa que me preocupa mucho considerar que a mis hijos va despertándoseles la razón y están creciendo recibiendo impresiones semejantes y presenciando horribles escenas de sangre, de muerte y de terror». 146 Se refería a sus hijos con apelativos cariñosos como «mis pericotes», «mis pollitos», «mis pericotitos»; en el caso de su hija Teresa, habitualmente la llamaba «el Coco». Les recordaba que no dejaran de leer a diario, y además de las calcomanías les enviaba «casitas de papel». Se advierte una letra especialmente clara y cuidada en las cartas a los hijos. En efecto, en una oportunidad le dice a su esposa que suele tardar en escribir a sus hijos «para que la letra salga bien clara». 147 Un párrafo de la carta de 27 de diciembre de 1882 es ilustrativo: «te diré que casi todo el día he estado ocupado con la calcomanía. Buscando algún papel con monos para escribirles a las niñitas, hallé en la librería esos monitos y me he entretenido en pegar algunos en mis comunicaciones oficiales de esta fecha, después de haber malogrado varios, como era natural, mientras me ponía ducho en la operación». C. Correspondencia con sus hermanos y con otros parientes No creas, sin embargo, que me haya sido indiferente la suerte de nuestro pobre Perú ni la tuya. (Carlos Candamo a su hermano Manuel. Condé, 15 de julio de 1881) De las cartas que Candamo recibió de sus hermanos Carlos, Mercedes y Virginia —residentes los tres en Europa— se desprende la estrecha relación que tuvo con ellos, y muy en especial con Carlos, del cual provienen las cartas más numerosas. Aparte de noticias de carácter familiar, o de comentarios referidos a la vida cotidiana, las cartas de Carlos son especialmente interesantes porque tratan de los negocios de la familia, y también de cuestiones relativas a las finanzas estatales, dado que él fue primero agente financiero del Perú en París, y posteriormente se desempeñó como ministro en París y en Londres. Los tres —y sobre todo Carlos— alcanzaron una importante posición social en Europa en las décadas finales del siglo XIX e iniciales del XX. Es ilustrativo el testimonio que brinda en sus memorias el chileno Luis 58

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