una hipoteca anterior de todos los caminos y que hubieran podido oponerse a cualquier operación que Grace hubiera podido hacer con prescindencia de ellos. Aquello de ofrecer al Gobierno £400,000 en 30 mensualidades y pedirle por otro lado £120,000 que en treinta meses son £300,000, obligándolo al mismo tiempo a emplear £6,000 mensuales en la deuda interna, es decir, quitarle por un lado £480,000 entregándole por el otro sólo £400,000, cuando se trata de un gobierno pobre y miserable, es una verdadera burla. A pesar de todo yo creo que ante la perspectiva de ver y palpar una buena suma y ante los argumentos que a la moda Dreyfus, Meiggs [sic] se hará valer Grace, desaparecerá la resistencia y los pocos que como tú combatan el contrato, quedarán en una triste minoría. Sin embargo no por eso debes desanimarte, sino antes bien luchar con más empeño. Si ahora te atraes de ese modo algunas odiosidades, más tarde se apreciará la conducta. He estado últimamente en Londres representando al Perú como enviado especial para felicitar a Su Majestad por el aniversario de su exaltación al trono. El carácter de enviado especial me lo dio el telegrama que me mandó Chacaltana con ese objeto. He sido muy bien recibido. Tuve el 20 una audiencia solemne de Su Majestad en la que contestó a mis felicitaciones con mucha amabilidad. Estuve con Clotilde en la ceremonia de Westminster admirablemente colocado y por la noche fuimos invitados a una recepción muy poco numerosa e íntima en Buckingham Palace a la que asistieron todas las testas coronadas y príncipes de Europa. Al día siguiente estuve en otra gran recepción y después he tenido innumerables convites, y lo principal un convite para ir a comer con la Reina en Windsor Castle y quedarme como huésped en el palacio hasta el día siguiente. Esta invitación la recibí con una nota del Foreign Office en la que me anunciaban el envío de una medalla conmemorativa del jubileo y me decían que Su Majestad esperaba que yo llevara esa medalla en la noche de la comida. Desgraciadamente yo estaba ya en París y como las invitaciones sólo se hacen con pocas horas de anticipación, no me fue posible asistir a la comida pero he recibido la medalla y he contestado agradeciendo muchísimo y excusándome de no haber podido asistir al banquete. Por supuesto, esto que han hecho conmigo es lo mismo que han hecho con todos los enviados especiales entre los que no estaban ni Chile ni Bolivia ni las repúblicas de Centro América ni los estados europeos que habían mandado príncipes para representarlos o cuyos soberanos como 574
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx