El Perú desde la intimidad

aumentó cuando leí en tu carta el extracto de tu conversación con el general Cáceres. Después he reflexionado y he llegado a persuadirme que el Ministro no ha tenido más objeto al dirigirme la tal nota que tener con mi contestación una respuesta lista a cualquier interpelación en las cámaras. Para tu gobierno, te diré que desde que fui nombrado y desde mi primera entrevista con los funcionarios de este país he sido tratado personalmente no solo con cortesía sino con mucha amabilidad. Si por desgracia esos dos asuntos de Muelle Dársena y Dreyfus introdujeron cierta tirantez en las relaciones oficiales, no llegó esto al punto de convertir al ilustrado y suave jefe de esta República en el hombre grosero que habría sido ciertamente si hubiera empleado las palabras que se le atribuyen. Ya se sabrá en esa por telégrafo la noticia de haberse firmado el contrato Grace.654 No conozco ninguna de sus cláusulas, así es que no puedo apreciarlo. A Araníbar no lo he visto sino dos veces en la calle desde que está en Europa. Grace vino anteayer a París y me hizo una visita; se la pagué, lo vi, pero no hablamos de su asunto sino para mencionar que estaba terminado. Últimamente pasé en Londres ocho días con Clotilde y María Teresa. 655 Tuve una audiencia particular de la Reina en Windsor, y dos días después asistí en gran uniforme al drawing room, besamanos en Buckingham Palace, y en él fue presentada Clotilde, que a su vez presentó a su hija y yo presenté a los miembros de la Legación, que eran el secretario Meléndez,656 los adjuntos militares Lara657 y Delboy,658 el nuevo adjunto que me han nombrado, un inglés o yankee ya vejancón llamado Meiggs, 659 y al oficial naval del Perú, don Ruperto. 660 Creo que ninguno de los ministros que asistieron a ese drawing tuvo un séquito tan numeroso. Clotilde estaba muy bonita y espléndida en su traje de corte con una cola de cuatro metros justos. Con su cara fina y tipo rubio parecía una joven princesa inglesa y creo que fue muy admirada. Por lo demás Clotilde en su puesto de señora de un ministro está perfectamente y la han acogido muy bien. Me contó una amiga que Madame Flourens, la mujer del Ministro de Relaciones Exteriores, había dicho que Clotilde era la señora más simpática del cuerpo diplomático. Hace tres o cuatro días tuve en casa una soirée a la que asistieron más o menos 250 personas. La 572

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