El Perú desde la intimidad

solo el que aparezca ejecutando. Por otra parte, Canevaro, con quien he hablado sobre el particular, no aprueba tampoco la medida y ha llamado mi atención sobre un punto que espero no tenga la menor importancia. Dice que Derteano no es garantizador como nosotros dos, y que aun cuando ha comprado las obligaciones que adquirimos del Banco del Perú por cuenta de los tres, puede muy bien reclamarnos a Canevaro y a mí las sumas que respectivamente hemos garantizado alegando que nuestra posición de copartícipes en el negocio no nos exonera de la obligación que hemos contraído como garantizadores. Como no recuerdo bien todos los arreglos que mediaron entre nosotros cuando se inició el negocio, no puedo apreciar el valor que tenga la observación de Canevaro, pero habiendo leído de nuevo tu carta he quedado tranquilo, pues en ella dices que «naturalmente la garantía no está viva para los tres dueños». Canevaro y yo nos hemos comprometido con Heeren a tomarle las diez obligaciones que pertenecían a Misci y Melo en las mismas condiciones que las tomadas a Barreda. Las obligaciones serán compradas por Canevaro y por mí personalmente con la intención de entregarlas a la empresa para que ésta nos las tome en las condiciones ofrecidas por Derteano a ti en representación de Arturo, hace dos o tres meses. Este arreglo lo hemos hecho teniendo en consideración que Misci y Melo son pobres y no tienen mucho más que esas obligaciones. En cuanto a las 19 de Arturo hasta ahora no hemos llegado a ningún arreglo con él, pues Canevaro por nada consentirá en pagar por ellas más de lo que han ofrecido en Lima. No quiero hacer ofrecimientos vacíos, pero tengo la intención de escribir con regularidad por cada vapor. Espero que cumpliré mi propósito. Muchos saludos afectuosos a Teresa y cariños a todos los muchachos de tu hermano Carlos *** 26, Rue Beaujon París, febrero 26/1886 566

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